Ordeñar en sequía

Ventura de Jesús

Pedro Betancourt.— Es algo más allá del mediodía y todavía Diego lleva el traje de vaquero puesto. Se desplaza de un lugar a otro del cuartón pendiente del estado de cada una de sus reses recién llegadas del pastoreo mañanero y al pasar junto a una de sus vacas predilectas le acaricia la ubre y comenta algo vanidoso:

Foto del autor Diego Primitivo Noda, uno de los mejores productores de leche de la provincia de Matanzas.

"Cualquiera produce leche en tiempos de lluvia. Pero ahora, en tiempo de sequía, es que el zapato aprieta y se sabe de verdad cuál es el buen ganadero. En estos tiempos hay que hacer maravillas para alimentar a la masa".

Diego Primitivo Noda es uno de los tantos campesinos beneficiados con la entrega de tierras en usufructo por el Decreto Ley 259. Sus producciones representan más del 80% de la leche que se consume en el Consejo Popular de Navaja, en el municipio de Pedro Betancourt.

"El verdadero reto para nosotros comienza cuando termina el verano, pues si baja mucho el número de vacas en ordeño, no quedaría más remedio que volver a la incosteable leche en polvo para repartir a las bodegas. Por eso en esta etapa deben ser mayor el cuidado y la custodia del rebaño", comenta.

EL PASTOREO ES VITAL

El ajetreo en casa de este vaquero comienza bien temprano. Mucho antes de que abran las bodegas del pueblo, Diego, su hijo Yuniel y otros dos ordeñadores toman el pulso en la oscuridad a las 32 vacas en ordeño en este pedazo de tierra, perteneciente a la Cooperativa de Crédito y Servicio (CCS) Victoria de Girón.

"Empezamos el ordeño como a las tres de la mañana. La leche la acarreamos nosotros mismos y se distribuye bien temprano en las bodegas. Ahora estamos sacando algo menos de 200 litros, pero en la primavera conseguimos una cantidad mucho mayor y entonces distribuimos también a dos bodegas de la cabecera municipal.

"En el 2008 entregué 20 000 litros y 80 000 el pasado año. Mi propósito es, al igual que el de muchos otros productores, incrementar la masa poco a poco. Creo que es posible estimular más a los agricultores. Si nos garantizaran mejor la comida del rebaño y nos ayudaron un poquito más pudiéramos aportar el doble de la leche y ayudaríamos a sustituir importaciones al país. La adquisición de limas, alambres, ropa, calzado, machetes y otros implementos necesarios ha sido fundamental para humanizar nuestro trabajo".

Los criterios de decenas de familias en Navajas, dan fe de los beneficios que implica, también para ellos, la entrega de leche fresca en las bodegas.

Para hombres como Diego, el imperativo de hacer producir más la tierra es un reto constante. Experiencias como la suya, dejan un saldo económico sustancial, no solo por la disminución de gastos en la compra de leche en polvo, sino también por el ahorro de combustible en la distribución del producto.

 

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