El secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico
Norte (OTAN), Anders Fogh Rasmussen, reconoció que el alto costo de
las acciones bélicas en Afganistán tiene un impacto negativo en los
fondos de la Alianza.
"Las operaciones militares de la OTAN cuestan más que nunca, en
momentos en que los presupuestos de defensa están bajo presión en
todos nuestros países", dijo Rasmussen al inaugurar una reunión
informal de ministros de Defensa de la organización atlántica.
El presupuesto de la OTAN se confecciona a partir de la suma del
aporte de los países miembros, que a su vez lo toman del gasto
público, por lo que son los contribuyentes quienes realmente costean
la invasión a Afganistán y el resto de las incursiones militares.
Ante este difícil panorama económico, los integrantes de la
alianza atlántica lograron un acuerdo para afrontar el déficit en el
programa de inversiones de este año, que -según cálculos- alcanzará
varios cientos de millones de euros, los cuales se cubrirán con una
inyección de fondos de los 28 países miembros.
Sobre este particular, Rasmussen aseguró que gracias a este
consenso los soldados tendrán todo el apoyo que necesitan sobre el
terreno, y nosotros podremos hacer todas las inversiones
estratégicas que necesitamos".
Los ministros de Defensa de la OTAN acordaron también que las
operaciones, misiones y proyectos técnicos considerados estratégicos
deben ser financiados íntegramente, fuera de estos planes la
organización intentará ahorrar y reformar completamente su
procedimiento presupuestario.
Al tiempo que intenta solucionar sus números rojos, la OTAN
también ha pedido a sus aliados el envío de más instructores a
Afganistán para acelerar la formación de soldados y policías.
"Es importante que nuestros aliados contribuyan con sus fuerzas
lo antes posible, igual que hacemos nosotros", declaró el portavoz
del Pentágono, Geoff Morrell.
Mientras que la crisis mundial ha obligado a los países a reducir
drásticamente sus gastos sociales, los halcones de la guerra piden
exageradas sumas de dinero para continuar sus campañas bélicas. Es
el caso de Estados Unidos, donde el gasto militar para 2011
presentado por el presidente Barack Obama asciende a 708 mil
millones de dólares, el más grande de la historia, y donde 159 mil
millones serán destinados a las misiones bélicas en Iraq, Afganistán
y Paquistán.