ATENAS, 4 de
febrero.— El plan de austeridad propuesto por el Gobierno griego
para enfrentar la actual crisis económica en el país, mantiene en
vilo a la mayoría de la población convencida de que lo peor está por
llegar, reportó PL.
El anuncio del congelamiento de los salarios públicos en todos
los niveles y del aplazamiento de la edad de jubilación, desencadenó
airadas protestas de los sindicatos y organizaciones campesinas.
Tras la llegada de los socialistas al poder, en octubre último,
fue puesto al descubierto el fraude de gobiernos precedentes que
falsearon sus informes presupuestarios.
La Comisión Europea solicitó la víspera a Atenas la adopción de
medidas adicionales para encarar los problemas fiscales, en aras de
reducir el déficit público y la deuda.
El primer ministro, Giorgios Papandreou, enfrenta ahora la
disyuntiva de responder a las presiones de Bruselas frente al riesgo
de incrementar la agitación social.
Sin embargo, expertos aseguran que los socialistas cuentan con un
sólido apoyo popular y que la mayoría de los griegos enfrentará el
sacrificio siempre que sea equitativo y se castigue a los
responsables del fraude.