Paisajes naturales en el extremo norte del mundo, adornados con
la arquitectura majestuosa de los monasterios rusos, recorren el
calor de las ciudades cubanas a través del lente del fotógrafo
Guenádiy Smirnóv.
La Galería del Centro Cinematográfico Rialto de Santiago de Cuba
recibe las 22 piezas de la exposición itinerante, que exhibe la
historia, espiritualidad, belleza natural y ceremonias ortodoxas del
país de mayor extensión territorial en lugares declarados Patrimonio
de la Humanidad.
Violeta Sherbina, vicepresidenta de la comunidad rusoparlante en
Cuba, destacó en la presentación de la muestra, que este es un paso
importante en el restablecimiento de los nexos culturales entre Cuba
y Rusia, que tras un período de intensas relaciones quedó en
letargo.
La exposición servirá para atraer la atención hacia la historia y
cultura del país euroasiático, en un año cargado de actividades que
reforzarán esos lazos, como la Feria Internacional del Libro
dedicada a Rusia y la celebración de los 50 años del
restablecimiento de relaciones diplomáticas, expresó.
El norte ruso, como región, es símbolo histórico de la
resistencia cultural rusa, pues sus parajes de difícil acceso se
convertían en refugios para quienes protegieron las tradiciones
espirituales de ese pueblo.
Se retrataron la paz y la religiosidad de la zona septentrional y
las construcciones de los antiguos monasterios únicos por su
belleza, en armonía con la peculiar naturaleza y los perfiles
históricos y arquitectónicos de las ciudades más antiguas.
Guenádiy Smirnóv es un físico dedicado a las investigaciones de
la electrónica cuántica, que cultiva la fotografía con sus recursos
artísticos.
Pertenece a la Unión de Periodistas de Rusia y a la Asociación
Internacional "La Unión de los Diseñadores", y obtuvo en 1997 el
Premio de la UNESCO por sus fotografías sobre el patrimonio.