La
Cinemateca de Cuba permitirá al público revisar algunas de esas
películas que han estremecido al mundo y que llevan la firma del
cineasta de la era soviética Serguei M. Eisenstein, en un homenaje a
este realizador que tendrá lugar desde hoy hasta el martes 9 de
febrero.
En la muestra sobresalen El acorazado Potemkin (1925),
cinta que significó un nuevo aporte a la narración cinematográfica
en términos de lenguaje visual y sobre la que más se ha escrito
posiblemente en la historia de la pantalla grande; Alejandro
Nevski (1938), cuyas escenas bélicas se cuentan entre las más
memorables de todos los tiempos; y la saga inconclusa de Iván el
Terrible, lanzada a comienzos de los años 40, cuya primera parte
le hizo merecer al director el Premio Stalin, mientras que la
segunda estuvo prohibida hasta 1953.
La huelga, su gran obra inicial, premiada en la exposición de
París en 1925 y en la que él mismo notó demasiados vestigios de su
formación teatral y un intento fallido de hacer fluir las emociones
de los espectadores, está incluida en el cartel, así como Octubre
(1927), que refiere los sucesos del asalto al Palacio de Invierno
durante la Revolución bolchevique, y La línea general, filme
de 1929 sobre la reforma agraria que, por su complejidad, no fue
bien comprendido en su momento y llegó a ser censurado.
El tributo comprenderá también la proyección de las inacabadas
¡Que viva México!, producción soviético-estadounidense-mexicana
cuyas imágenes tuvieron una influencia decisiva en la estética
fílmica de la nación azteca, y El prado de Bezhin, tragedia
campesina que fue incomprendida en su tiempo.