Cuba
defendió en Naciones Unidas la existencia de un deber de solidaridad
con los países más necesitados del mundo subdesarrollado y abogó por
la promoción de sociedades más justas y humanas dentro de cada
Estado.
Sociedades que garanticen una distribución más equitativa de la
riqueza nacional y eviten que la misma termine en las arcas de las
corporaciones transnacionales y los grandes bancos del norte, dijo
el representante permanente de Cuba, Pedro Núñez Mosquera.
El diplomático habló este viernes en una comisión de la ONU que
da seguimiento a Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, celebrada
en Copenhague en 1995.
El embajador denunció que la injusticia y exclusión producidas
por el actual orden internacional impactan cada vez más en la
marginación de una parte importante de las naciones del sur.
Sostuvo que esa situación provoca que el hambre, la pobreza
extrema, el analfabetismo, la insalubridad y la muerte prematura
sigan como una constante en un importante número de países.
Y advirtió que la globalización neoliberal y la crisis económica
generada en los grandes centros de poder agravan las cosas.
El embajador cubano aseguró que solo habrá avances en la
integración social si las naciones poderosas cumplen con su
compromiso de aportar el 0.7 por ciento de su Producto Interno Bruto
para la ayuda oficial para el desarrollo.
Asimismo, señaló que los países en desarrollo utilizan la quinta
parte de sus exportaciones para pagar los servicios de una deuda
externa que tanta veces hemos pagado .
Además, reclamó una mayor apertura en los intercambios
comerciales y una mayor aceleración en la transferencia de
tecnologías de punta en condiciones mutuamente convenidas.
Los países industrializados cuentan con los recursos para asistir
al desarrollo de nuestros pueblos. Lo que falta es la voluntad
política para hacerlo, con lo que perpetúan la inequidad y exclusión
social, apuntó.
Por otro lado, resaltó las transformaciones socio-económicas
realizadas en Cuba desde 1959 para construir una sociedad justa y
solidaria, pese a las amenazas, agresiones y el bloqueo de Estados
Unidos.
Subrayó los avances cubanos en los campos de la salud y la
educación gratuitas y los altos índices de esperanza de vida (más de
77 años), tasa de mortalidad (4,8 por cada mil nacidos vivos),
escolarización primaria (100 por ciento) y secundaria (99).
Puntualizó que Cuba prosigue su colaboración con otros países en
desarrollo con el envío de miles de médicos, personal de la salud,
maestros, entrenadores deportivos y otros especialistas.
En ese sentido, explicó que tras el terremoto en Haití los
médicos cubanos en ese país han atendido a más de 35 mil personas y
realizado más de tres mil cirugías.