"Hoy este recibimiento tiene una connotación especial. Ustedes
llegan orgullosos de la labor cumplida, llegan llenos de historias
de alegría y de dolor. De alegría por haber podido atender a miles
de pacientes, en su mayoría indígenas, campesinos, y gente de bajos
recursos. Pero también vienen con el dolor de otras historias que no
pudieron dejar resueltas, de otras miles de personas que también
tenían sus esperanzas puestas en esta Operación".
Con estas palabras, Roberto González, viceministro de Salud
Pública, dio la bienvenida a la brigada médica, que cumplió la
misión de llevar la Operación Milagro de rehabilitación
oftalmológica al hermano pueblo de Panamá, y que regresó a la Patria
en horas de la tarde de este martes.
A su llegada al aeropuerto internacional José Martí, los 16
cooperantes cubanos —esperados, además, por Elis Alberto Polanco,
director de la Unidad Central de Colaboración Médica, y otros
funcionarios del Ministerio de Salud—, recibieron el agradecimiento
de "la Revolución, por su obra y la profunda solidaridad humana que
siempre los caracterizó".
El Viceministro recordó que la idea de poner fin a la labor
cubana fue "una decisión unilateral del Gobierno de Panamá.
A casi tres años de intensa y humana labor, nuestros médicos
devolvieron la visión a casi 50 000 pacientes, y según datos
recogidos en las pesquisas previas realizadas, quedaron pendientes
de esta asistencia gratuita entre 30 000 y 40 000 personas.
En nombre de sus colegas, la doctora Odalys González Peña, jefa
de la Misión Médica en Panamá y directora del Centro Oftalmológico
Omar Torrijos Herrera, se refirió a las "muchas muestras de cariño y
de agradecimiento", que recibieron de ese pueblo, y ratificó la
disposición de sus compañeros de continuar saldando "nuestra propia
deuda con la humanidad, donde quiera que se nos asigne".