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Genio se muda pa´l campo
Freddy Pérez
Cabrera
SANTO DOMINGO.— Ni el mismísimo Aladino hubiera imaginado que
técnicos y obreros de la granja de cultivos varios Cascajal, en el
municipio de Santo Domingo, pudieran recuperar las dos máquinas
sembradoras de papa de la marca KRAMER, que durante más de 14 años
permanecieron abandonadas en medio de un potrero.
José
Raúl Viera y Pedro López en plena faena recuperativa.
La indolencia de algunos llevó a desechar tales implementos a
mediados de los años noventa, debido a la imposibilidad del
artefacto de dejar al descubierto la papa sembrada, la cual debía
ser fumigada antes de ser tapada, a fin de evitar los daños causados
por el Trip Palmi, una plaga introducida en Cuba por los Estados
Unidos.
Ante tal inconveniente, las KRAMER, muy eficientes desde el punto
de vista económico, resultaron desechadas, sin que nadie pensara en
conservar lo que tanto dinero había costado. Desde entonces
comenzaron a utilizarse las TR4, unos aparatos menos eficaces, al
implicar un mayor gasto de recursos humanos y materiales.
A finales del pasado año, la nueva dirección de la entidad,
encabezada por Edey Ortega, se dio a la tarea de pensar, junto al
resto del colectivo de la granja, en algunas soluciones que
condujeran a disminuir los costos y aumentar los rendimientos en la
cosecha de la papa, surgiendo así la propuesta de recuperar aquellos
dos equipos, para la mayoría inservibles.
La
máquina después de reconstruida.
"Aquello estaba feo. Era una bola de hierro oxidada, a la cual le
faltaban varias piezas, no obstante, la llevamos para el taller a
fin de hacer una evaluación más completa", recuerda Pedro, quien se
dio a la tarea de buscar lo necesario para armarlas en diferentes
empresas del territorio.
Tras 15 días de ardua labor, en los que se trabajó de sol a sol,
el jefe del taller, junto al soldador Pedro López, el mecánico de
implementos José Raúl Viera, y el tornero Juan Rodríguez completaron
la proeza de montar el primer equipo.
Nos parecía increíble que aquella mole hubiera cogido forma,
manifiesta José Raúl, quien rememora las numerosas innovaciones
realizadas, entre ellas las más complicadas: alinearla, buscar la
correcta relación de transmisión y ordenar los piñones.
"El día en que terminamos la obra salimos esa misma tarde hacia
el campo a probar la innovación, la cual resultó exitosa", expresa
el soldador, quien no recuerda mayor alegría en el colectivo.
Armar la otra también resultó una misión compleja, aunque no
tanto como la primera, evoca José Raúl Viera, quien se siente
orgulloso de pertenecer a un centro tan laborioso y ya se dispone a
recuperar otras dos para la próxima campaña.
Valió la
pena
Los resultados obtenidos hasta la fecha, demuestran que no fue en
vano desplegar tanto ingenio en Cascajal, pues las máquinas han dado
la talla en la siembra de papa en la actual cosecha, y de que
manera, expresa el director de la granja.
La principal ventaja de las KRAMER, según el directivo, radica en
que humaniza mucho el trabajo. Las TR4 llevan cuatro hombres en la
distribución de la papa; otros cuatro como jolongueros, que son
quienes colocan el bulbo en los lugares en que falta; y los llamados
vitoleros, para si el tubérculo no queda a la distancia establecida
proceder a redistribuirla; es decir emplea 12 obreros. En cambio,
esta solo necesita dos personas.
Para que se tenga una idea de la efectividad de los equipos
recuperados baste decir que el 66% de la papa sembrada en Cascajal
en 71,8 hectáreas ha sido a partir de su empleo. De hombres como
estos, con voluntad e iniciativa para resolver los problemas, está
necesitada la agricultura cubana para salir adelante. Esperemos que
su ejemplo se multiplique. |