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La convocatoria para celebrar una conferencia mundial de los pueblos
sobre el cambio climático y los derechos de la Madre Tierra en
Cochabamba, Bolivia, se extendió hoy este país para científicos,
juristas, académicos y gobiernos.
El documento del presidente boliviano, Evo Morales, quien
presentó la iniciativa tras el fracaso de la reciente cumbre sobre
cambio climático de Copenhague, convoca a celebrar la reunión
planetaria del 20 al 22 de abril de este año.
Los asistentes deberán analizar las causas estructurales y
sistemáticas que provocan el cambio climático y proponer medidas de
fondo, dirigidas al bienestar de toda la humanidad en armonía con la
naturaleza.
Además, el evento deberá acordar los nuevos compromisos para el
Protocolo de Kyoto y para los proyectos de Decisiones de la
Convención Marco de la ONU sobre cambio climático.
En la conferencia deben definirse los proyectos en esferas como
la deuda climática, migrantes-refugiados del cambio climático,
reducción de emisiones, adaptación, transferencia de tecnología,
financiamiento, bosques, visión compartida y pueblos indígenas,
entre otros.
La cumbre trabajará para organizar el Referéndum Mundial de los
Pueblos sobre cambio climático, la creación del Tribunal de Justicia
Climática y definir estrategias de acción y movilización en defensa
de la vida frente a las variaciones del clima.
Con la transformación negativa de las condiciones
medioambientales los más afectados serán los más pobres del planeta,
pues verán destruidos sus hogares, fuentes de supervivencia y serán
obligados a migrar y buscar refugio, destaca el documento.
La convocatoria toma en cuenta que el 75 por ciento de las
emisiones históricas de gases de efecto invernadero se originaron en
los países irracionalmente industrializados del norte y que el
cambio climático es producto del capitalismo.
El texto destaca que los llamados países desarrollados se niegan
a reconocer la deuda climática que tienen con los estados en vías de
desarrollo.
Además, el llamado a participar en la cumbre considera que para
garantizar el pleno cumplimiento de los derechos humanos en el siglo
XXI es necesario reconocer y respetar los derechos de la Madre
Tierra.