Rusia y Estados Unidos podrían firmar un nuevo acuerdo de reducción
de armas estratégicas en marzo o abril próximos, declaró el
consejero presidencial Serguei Prijodko.
Citado por la televisión local, Prijodko señaló que sólo faltan
algunos detalles técnicos y conciliar asuntos, en los cuales ambas
partes mantienen por el momento criterios diferentes.
Otra fuente citada por la agencia Itar-tass considera que la
rúbrica del documento bilateral podría realizarse en un tercer país
como puede ser la República Checa, donde hasta el pasado año
Washington se disponía a desplegar el tercer escalón de su escudo
antimisil.
Precisamente, el anuncio en julio último por el presidente
norteamericano, Barack Obama, de la suspensión de la fase activa del
referido sistema de defensa en territorio checo y polaco, destrabó
de cierta forma las conversaciones del Kremlin y la Casa sobre
desarme.
En tiempos del mandatario republicano George W. Bush, Estados
Unidos firmó un acuerdo con Praga para instalar un radar de
localización lejana y pronto aviso, mientras en Polonia se disponía
a desplegar 10 misiles interceptores.
Tales planes eran considerados por Rusia como una amenaza para su
seguridad nacional al rechazar las justificaciones estadounidenses
sobe la necesidad de contrarrestar la supuesta amenaza coheteril
proveniente de Pyongyang y Teherán.
Medios de prensa locales consideran que las principales
contradicción en torno al tratado que debe sustituir al START-1, el
cual caducó el 5 de diciembre último, están relacionados con las
fórmulas para el control del proceso de desarme y las inspecciones.
Además, Washington y Moscú mantienen diferencias sobre la
necesidad de incluir en el acuerdo no sólo a las armas estratégicas
ofensivas, sino también a las defensivas.
Desde octubre de 2009, Rusia y Estados Unidos sostienen
negociaciones a nivel de expertos en Ginebra, con un breve receso
por los festejos de fin de año, para elaborar el texto de la
referida avenencia.