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España decretó hoy luto oficial por la muerte de un soldado en
Afganistán, víctima de un atentado contra el contingente ibérico en
esa nación centroasiática, invadida en 2001 por Estados Unidos y sus
aliados.
Un real decreto de la Presidencia del Gobierno, publicado este
miércoles en el Boletín Oficial del Estado, declara el duelo por el
fallecimiento el pasado lunes de John Felipe Romero Meneses, de 21
años y origen colombiano.
El joven militar perdió la vida durante un ataque registrado al
norte de la localidad de Qala-i-Naw, en el oeste afgano, cuando el
vehículo blindado en el que viajaba hizo contacto con una mina
antitanque de gran potencia.
En el momento de la explosión, en la que también resultaron
heridos otros seis de sus compañeros, el convoy del país ibérico
escoltaba a una caravana del Programa Mundial de Alimentos de
Naciones Unidas, informó entonces el Ministerio de Defensa.
Como testimonio del dolor de la nación española ante el
fallecimiento de un militar de la Fuerza Internacional de Asistencia
para la Seguridad en Afganistán (ISAF), se declara luto oficial
hasta la próxima medianoche, reza la disposición.
A propuesta del presidente del gobierno, José Luis Rodríguez
Zapatero, durante ese lapso la bandera nacional ondeará a media asta
en todos los edificios públicos y buques de la Armada, agrega.
Los restos mortales del soldado llegaron la víspera a Barcelona,
donde hoy tendrá lugar el funeral presidido por el Príncipe Felipe y
al que asistirán, entre otros, la ministra de Defensa, Carme Chacón.
Esta nación europea tiene poco más de mil efectivos desplegados
en Afganistán, en el marco de la ISAF, principalmente en Herat y
Qala-i-Naw, y prevé enviar otros 511 más este año.
Hasta la fecha, el contingente ibérico sufrió 90 bajas, ocho de
ellas en ataques y el resto en accidentes.
Tras el atentado, la coalición Izquierda Unida (IU), a través de
su portavoz parlamentario Gaspar Llamazares, reclamó por enésima vez
a la administración Zapatero la retirada inmediata de las tropas
españolas de esa convulsa región.
A juicio del diputado de IU, la solución al problema afgano es
política, de reconciliación, y no militar.
Llamazares advirtió que la continuación de la misión sólo
aumentará el goteo de víctimas militares y civiles y conducirá a lo
que calificó de iraquización del país invadido.
El coordinador general de esa coalición, Cayo Lara, denunció que
la permanencia de los uniformados en aquella región sólo sirve para
seguir atendiendo los intereses estratégicos de Estados Unidos y
comporta riesgos inaceptables para los soldados.