A más de 200 mil
asciende el número de muertos por el terremoto del 12 de enero que
devastó la capital haitiana y ciudades aledañas, según lo confirmó
el primer ministro Jean Max Bellerive.
Durante una comparecencia ante el senado, precisó el jefe de
gobierno que la cifra no incluye a los cadáveres que se encuentran
bajo los escombros, ni a las víctimas enterradas por sus propias
familias.
El movimiento telúrico, de siete grados en la escala de Richter,
dejó también más de 190 mil heridos, muchos de ellos con
amputaciones, un millón de niños huérfanos y tres millones y medio
de damnificados.
La catástrofe, considerada la peor en la historia de este país,
destruyó desde edificios emblemáticos como el Palacio Presidencial,
la sede del Parlamento y el Arzobispado, hasta cientos de miles de
viviendas, escuelas, hospitales y otras infraestructuras.
"Es como si el país hubiera sido bombardeado por 15 días",
declaró recientemente el presidente haitiano, René Preval, cuya
residencia también se derrumbó.
A causa de la destrucción más de medio millón de personas
tuvieron que abandonar Puerto Príncipe y refugiarse en las zonas
rurales.
El gobierno haitiano confirmó hoy el aplazamiento hasta nuevo
aviso de las elecciones legislativas previstas para finales de este
mes.