.—
Un millón 600 mil escolares nicaragüenses iniciaron hoy sus clases
en las escuelas de todo el país, en el inicio del curso lectivo
2010, tras una intensa campaña dirigida a lograr el mayor número
posible de estudiantes matriculados.
El Ministerio de Educación (MINED) y otras organizaciones
sociales desplegaron un intenso trabajo durante las últimas semanas
para lograr que la totalidad de los menores asistan a la escuela,
una meta que seguramente este año tampoco se podrá alcanzar de
manera absoluta.
Sin embargo, la cifra de matriculados es significativamente
superior a la del año anterior, no sólo gracias a la campaña
movilizativa casa por casa, sino, además, por la gratuidad de la
educación y la distribución de la merienda escolar, también
gratuita.
La alimentación de los escolares es tan importante como los
libros de texto o las libretas, dijo la semana pasada el ministro de
Educación, Miguel de Castilla, al comparecer ante uno de los canales
de la televisión capitalina.
Es un mecanismo fundamental para evitar la deserción escolar,
subrayó el funcionario.
Nicaragua es un país subdesarrollado, afectado por la crisis
económica mundial, que a juicio del presidente Daniel Ortega aún no
ha logrado potenciar sus riquezas humanas y materiales.
Los trabajadores que perdieron sus empleos el pasado año como
consecuencia de la crisis incrementaron los niveles de pobreza en el
país, principalmente en las zonas rurales, por lo que para las
familias de menos recursos, enviar a sus hijos a la escuela pública
es una manera de garantizarle al menos una comida al día.
Esto posibilitó que en el curso del pasado año se alcanzaran
niveles de retención escolar del 92 al 94 por ciento, según el
ministro Castilla.
Para facilitar la asistencia a clases, el MINED decidió, además,
no exigir por el momento el uso del uniforme escolar, a fin de que
la imposibilidad de adquirirlo no sea un impedimento para concurrir
a las aulas.
De todas maneras, resta un buen trecho por avanzar para facilitar
el acceso de todos los niños y jóvenes a los centros estudiantiles.
Durante los últimos días, las librerías y comercios que venden
artículos escolares han estado abarrotados y medios de prensa han
denunciado que algunos comerciantes se aprovechan de la demanda para
incrementar los precios de manera abusiva, lo que se constituye en
un factor disuasivo para las familias más pobres.
Junto con las labores de preparación del inicio del curso
escolar, la policía nacional elaboró, en coordinación con el MINED,
un plan especial de protección de los centros estudiantiles en el
que están involucrados unos nueve mil oficiales de ese cuerpo
armado.
Como parte de la protección de los escolares, se estableció
vigilancia policial en un área de 400 metros alrededor de seis mil
colegios priorizados, se controlarán los comercios que venden
bebidas alcohólicas y, sobre todo, a los vendedores ambulantes de
drogas.