La producción de alimentos figura entre las prioridades del país,
no solo por cuanto puede contribuir a la disminución de
importaciones sino por el componente de seguridad que requiere la
nación en medio de la actual crisis económica internacional.
Por ello en sectores como la agricultura es vital la
planificación, con la participación de las bases productivas en aras
de prever las cosechas en función de la demanda.
Entre las tareas no resueltas en el sector, y que requieren la
máxima atención de los organismos implicados para cerrar el ciclo
productivo, está la comercialización, gestión por la cual llegan a
su destino final (la población) las viandas, granos, hortalizas,
frutales y cárnicos, fundamentalmente.
Este tema a diario genera múltiples opiniones entre productores,
transportistas, entidades de acopio y del comercio, y la población.
Trabas burocráticas, malas coordinaciones, deficiente control
como caldo de cultivo para el delito, indisciplinas administrativas
y tecnológicas, así como demoras en las ventas, con el consiguiente
deterioro de la calidad del producto, inciden en la pérdida de esos
alimentos sacados a la tierra con mucho esfuerzo y dedicación por
campesinos y trabajadores agropecuarios.
Ulises Rosales del Toro, ministro de la Agricultura, aseguró
recientemente que no se pueden permitir pérdidas en el campo y en el
acopio; todo lo contratado debe llegar a la población o a las
industrias donde serán procesadas.
Lázaro Rodríguez Suárez, de la Cooperativa de Créditos y
Servicios Batalla de Las Guásimas, en Vertientes, Camagüey, dijo a
la AIN que es necesario analizar bien los contratos a partir de la
planificación de la siembra para no crear "picos" de cosecha.
También sugiere estudiar las variedades de mayor aceptación entre
los consumidores, que permitan buenos rendimientos.
El anapista opinó que en aras de mantener la calidad a
determinadas producciones, conviene estudiar la entrega directa a
las placitas, instituciones sociales o círculos infantiles, como se
hace exitosamente con la leche, experiencia con muy buena acogida en
la población.
Con ello, afirma, se aprovecha el propio transporte de la
cooperativa y tanto el Estado, el productor y lo más importante, el
consumidor, reciben beneficios.
En el acto por el tercer aniversario de la creación del
contingente de la construcción Blas Roca Calderío, en el municipio
de Candelaria, Pinar del Río, el primero de octubre de 1990, Fidel
afirmó: "Ustedes verán lo que puede alcanzar la agricultura
socialista cuando se aplican los conceptos adecuados, cuando se
organiza bien, cuando se trabaja bien, cuando hay disciplina, cuando
se atiende al hombre, cuando se estimula al hombre".
El 2010 está llamado a ser un año decisivo para la agricultura,
en especial en renglones básicos como la producción de viandas,
hortalizas, leche, arroz, carne, granos y frutales, pero en
correspondencia con ese desafío también la comercialización requiere
tomar su cauce, con inteligencia y planificación.
Junto al llamado de estimular a los hombres del campo a aportar
más con menos gastos de recursos, está también al combate contra las
trabas burocráticas y la falta de planificación y previsión, de
organización, de disciplina, que pueden empañar el esfuerzo de los
productores interesados en que sus alimentos lleguen frescos y
pronto a la población.