TEGUCIGALPA, 27 de enero.— Porfirio Lobo fue investido este
miércoles como el nuevo presidente de Honduras, pese a estar esa
nación bajo una ruptura constitucional ocasionada por el golpe de
Estado de junio del 2009.
Según reporta Telesur, la ceremonia de asunción, que tuvo escaso
apoyo internacional, se llevó a cabo en el Estadio Nacional de la
capital bajo extremas medidas de seguridad y con la presencia de
unos 5 500 efectivos policiales y militares.
Lobo, quien asume como sucesor del golpista Roberto Micheletti,
tomó posesión del cargo en un acto en el que sobresalió la ausencia
de los jefes de Estado de la mayoría de los países del continente y
del resto del mundo. Solo asistieron los presidentes de Panamá,
Ricardo Martinelli; de República Dominicana, Leonel Fernández; y el
vicepresidente de Colombia, Francisco Santos. El resto de las
naciones no enviaron representantes.
Por otra parte, la agencia AFP informó que el depuesto presidente
hondureño Manuel Zelaya abandonó este miércoles la embajada
brasileña en Tegucigalpa para dirigirse al aeropuerto de esa
capital, desde donde abordó el avión que lo trasladó hacia República
Dominicana, acompañado del mandatario de la nación quisqueyana,
Leonel Fernández, y junto a su esposa e hija, y su asesor legal
Rasel Tomé.
Al llegar a Santo Domingo, la capital, Zelaya agradeció al pueblo
de República Dominicana y a la administración de Fernández por el
apoyo brindado a él y a su familia, hecho que calificó de "rescate
histórico"; y expresó su aspiración de que una situación similar a
la vivida en Honduras no se repita en ningún otro país de
Latinoamérica.