Haití, su patrimonio también en ruinas

ANA IVIS GALÁN GARCÍA

En el año 1842, un terremoto arruinaba los dos principales símbolos culturales y arquitectónicos de Haití: una parte de la fortaleza de La Citadelle y casi la totalidad del Palacio de Sans Soucí, ambos ubicados en Cabo Haitiano, al norte del país caribeño. Más tarde, en 1982, ambos monumentos fueron convertidos en Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

El Palacio Presidencial de Haití antes y después del martes 12 de enero de este 2010.

Ciento sesenta y ocho años más tarde, el peor terremoto registrado en la historia de esa pequeña nación del Caribe, de 7,1 grados de intensidad en la escala Richter, destruía varias edificaciones, entre ellas dos símbolos emblemáticos de la capital haitiana: el Palacio Presidencial y la Catedral.

A pesar de su extrema pobreza y de una población, que habita en las más precarias condiciones de subsistencia, entre las cosas de las que podía "presumir" Haití está el rico legado cultural que exhiben sus monumentos, plazas, e iglesias.

Hoy, dos semanas después del fatídico día 12, el patrimonio cultural de la capital de la nación más pobre de nuestro continente agoniza.

Antes y después. Sus vitrales atraían a turistas y estudiosos de todas partes.

El Palacio Presidencial, réplica del francés Petit Palais de Versalles, era una de las mayores atracciones de los visitantes. El primer edificio nacional erigido en el lugar, donde actualmente se ubica esa sede de Gobierno fue destruido por una bomba el 8 de agosto de 1912, cuando fue atacado el entonces presidente Cincinnatus Leconte. Otro hecho que revela la violenta realidad de agresiones, ocupaciones y golpes de Estado, que ha sufrido Haití.

Reconstruido durante el periodo de la ocupación militar norteamericana, hoy esa residencia de Gobierno vuelve a ofrecer una imagen desoladora. Igual vista de derrumbe y escombros muestra su Catedral, de otrora fachada rosada y hermosos vitrales.

Los daños definitivos causados por el terremoto a estos enclaves arquitectónicos no han sido reportados, aún, de manera oficial.

En el sitio digital arqueotur.org, Roberto Broll, gestor patrimonial, enviaba el siguiente mensaje: "La ‘Red óandutí" de gestores culturales de Iberoamérica, lanzó la alerta para que alguien en Haití pueda velar por la salvaguarda de los bienes arquitectónicos, que el país contiene. Luego de ese catastrófico terremoto, la UNESCO y otras entidades deben procurar proteger este legado del pueblo haitiano. Ojalá sea este llamado un fuerte S.O.S. que haga girar la rueda de la historia en el bien de este Haití angustiado.

El presidente René Preval advirtió que la reconstrucción nacional solo se deberá a las manos laboriosas de sus resistentes habitantes.

Confiemos en que así será. Ya lo dijo nuestro Poeta Nacional Nicolás Guillén: "La historia de Haití es, sin duda, de una grandeza impresionante, y es que está hecha con la sangre de un pueblo acostumbrado, desde su nacimiento, a luchar".

 

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