Ciento sesenta y ocho años más tarde, el peor terremoto
registrado en la historia de esa pequeña nación del Caribe, de 7,1
grados de intensidad en la escala Richter, destruía varias
edificaciones, entre ellas dos símbolos emblemáticos de la capital
haitiana: el Palacio Presidencial y la Catedral.
A pesar de su extrema pobreza y de una población, que habita en
las más precarias condiciones de subsistencia, entre las cosas de
las que podía "presumir" Haití está el rico legado cultural que
exhiben sus monumentos, plazas, e iglesias.
Hoy, dos semanas después del fatídico día 12, el patrimonio
cultural de la capital de la nación más pobre de nuestro continente
agoniza.
Antes
y después. Sus vitrales atraían a turistas y estudiosos de todas
partes.
El Palacio Presidencial, réplica del francés Petit Palais de
Versalles, era una de las mayores atracciones de los visitantes. El
primer edificio nacional erigido en el lugar, donde actualmente se
ubica esa sede de Gobierno fue destruido por una bomba el 8 de
agosto de 1912, cuando fue atacado el entonces presidente
Cincinnatus Leconte. Otro hecho que revela la violenta realidad de
agresiones, ocupaciones y golpes de Estado, que ha sufrido Haití.
Reconstruido durante el periodo de la ocupación militar
norteamericana, hoy esa residencia de Gobierno vuelve a ofrecer una
imagen desoladora. Igual vista de derrumbe y escombros muestra su
Catedral, de otrora fachada rosada y hermosos vitrales.
Los daños definitivos causados por el terremoto a estos enclaves
arquitectónicos no han sido reportados, aún, de manera oficial.
En el sitio digital arqueotur.org, Roberto Broll, gestor
patrimonial, enviaba el siguiente mensaje: "La ‘Red óandutí" de
gestores culturales de Iberoamérica, lanzó la alerta para que
alguien en Haití pueda velar por la salvaguarda de los bienes
arquitectónicos, que el país contiene. Luego de ese catastrófico
terremoto, la UNESCO y otras entidades deben procurar proteger este
legado del pueblo haitiano. Ojalá sea este llamado un fuerte S.O.S.
que haga girar la rueda de la historia en el bien de este Haití
angustiado.
El presidente René Preval advirtió que la reconstrucción nacional
solo se deberá a las manos laboriosas de sus resistentes habitantes.
Confiemos en que así será. Ya lo dijo nuestro Poeta Nacional
Nicolás Guillén: "La historia de Haití es, sin duda, de una grandeza
impresionante, y es que está hecha con la sangre de un pueblo
acostumbrado, desde su nacimiento, a luchar".