En un ejemplo de empleo de fuentes renovables, en la comunidad de
Santa María del Loreto, de Santiago de Cuba, se iluminan con energía
solar decenas de viviendas, escuelas, consultorios médicos e
instituciones socioeconómicas.
Ubicada en las montañas del municipio de Songo-La Maya, allí
funciona una central fotovoltaica de escala media, la cual aprovecha
la radiación solar en ciclo de investigación-producción.
Un sistema centralizado con una potencia de generación de 16
kilowatt-pico, con dos inversores de corriente, es la fuente que ha
posibilitado electrificar este poblado y garantizarle un servicio
ininterrumpido y estable.
José Emilio Camejo, jefe de departamento del Centro de
Investigaciones de Energía Solar (CIES), manifestó que la central
—con 12 años de funcionamiento— posibilitó mejores condiciones de
vida al millar de pobladores de esta zona serrana.
Se ha garantizado la iluminación pública y doméstica, así como a
instituciones de asistencia médica y centros laborales de
producción, en una comunidad que vive de sus producciones
agropecuarias y durante años estuvo alejada de los beneficios de la
modernidad, recalcó el especialista.
Rubén Ramos, director del CIES, subrayó que más de 10 000
instalaciones cubanas se han beneficiado con el uso de paneles
solares fotovoltaicos, y aseveró que el impacto social, económico,
científico y tecnológico habla en favor de la sostenibilidad y
generalización de esta tecnología para la electrificación de
comunidades rurales en el país.
El CIES sobresale en su tesón por crear una cultura energética y
ambiental. Es el progenitor de instituciones como Cuba Solar y
Ecosol, donde destaca la formación de cientos de especialistas y
técnicos en la lucha por un desarrollo enérgetico sustentable al
servicio de la población.