Los ricos, banqueros y grandes empresarios que asistirán aquí desde
el miércoles al Foro Económico Mundial de Davos (WEF), enfrentarán
un mayor clamor internacional de reforma ética en sus negocios,
dijeron expertos.
Es urgente aplicar esos cambios, declaró Cedric Tille, profesor
en economía del Instituto para Estudios Internacionales y de
Desarrollo, con sede en Ginebra.
Cada vez son más frecuentes los llamados de líderes políticos y
religiosos para que tal reforma ética llegue incluso a los ingentes
salarios de ejecutivos de las grandes compañías.
Se esperan en ocasión del WEP fuertes críticas a los riesgos
asumidos por el sector bancario en Estados Unidos y Europa
fundamentalmente, una de las causas principales de la crisis
económica global actual. La acentuación de la pobreza y el hambre en
el orbe, en particular en las naciones del sur subdesarrollado,
constituyen severas razones para reclamar un compromiso, al menos
moral, a los poderosos del mundo.
El foro, que sesionará como ya es tradicional en la estación de
esquí de Davos, en el este de Suiza, debatirá las deficiencias
estructurales que persisten en la regulación de los riesgos
financieros sistémicos.
En ese contexto, la jornada del próximo sábado, la penúltima de
la reunión, se centrará en cómo pueden ser reguladas las
instituciones financieras más grandes, según dijeron los
organizadores.
Estos también señalaron que se hablará de la ayuda a Haití, el
país más pobre del Hemisferio Occidental, hundido en mayores
calamidades por un poderosos terremoto.
Creado a principios de los años 1970 por el alemán Klaus Schwab,
como fundación privada, el WEF surgió para discutir estrategias
empresariales en Europa y se convirtió con el paso de los años en
una cita mundial.
Lo constituyen miembros que pagan importantes sumas de dinero
para participar en la cumbre anual de cinco días, en la que se
suceden unas 200 conferencias sobre diversos temas y a la que
asisten responsables políticos y económicos.
Sus patrocinadores afirman que el objetivo es buscar consenso
para resolver problemas económicos a escala mundial.
También para definir una agenda global, impulsar la cooperación
entre los sectores públicos y privados, y concertar negocios.
Como alternativa a estos encuentros de la flor y nata de los
responsables de los problemas y dificultades que causan a los países
subdesarrolldos el desigual orden económico, surgió hace una década
el Foro Social Mundial.
Precisamente mañana se inaugurará con la asistencia de 30 mil
delegados esta cita en Porto Alegre, Brasil, para celebrar el X
aniversario de sus luchas contra la globalización neoliberal.
El evento se desarrollará hasta el viernes con el lema desafíos y
propuesta para otro mundo posible.