Con la asistencia de
unos 30 mil delegados comienza en Porto Alegre, capital del estado
brasileño de Río Grande do Sul, el encuentro del Foro Social Mundial
(FSM), que celebra su décimo aniversario.
La misma ciudad brasileña que acogió la primera edición y otras
tres más a lo largo de esta década se encuentra lista para el
encuentro, que se desarrollará desde mañana y hasta el viernes
venidero, bajo el lema de 10 años después: desafíos y propuesta para
otro mundo posible.
En la última edición, en 2009, efectuada en Belem, capital del
estado brasileño de Pará, concurrieron 130 mil delegados y los
presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; de Venezuela, Hugo
Chávez; de Bolivia, Evo Morales; y de Ecuador, Rafael Correa.
Todos estos mandatarios en una aparición conjunta criticaron las
instituciones financieras internacionales, el mercado y las naciones
ricas.
Los participantes en el encuentro de Porto Alegre, además de las
discusiones sobre los rumbos de la economía y la política mundiales,
tendrán entre los temas centrales el medio ambiente y asistirán a
talleres, exposiciones, espectáculos y una feria de economía
solidaria.
Asimismo, la Prefectura de Porto Alegre pretende organizar una
recaudación de donativos para las víctimas del terremoto en Haití.
En declaraciones a la estatal Agencia Brasil, el empresario Oded
Grajew, considerado el padre del FSM, consideró actual la propuesta
de otro mundo es posible, creada en contraposición del avance del
neoliberalismo, representado en el Foro Económico de Davos.
"Más que nunca otro mundo es posible. Hace 10 años el modelo
neoliberal estaba en auge, Meném (Carlos, ex presidente de
Argentina) era recibido como modelo a ser seguido. Hoy el cuado
político mudó, principalmente en América Latina. Varios
frecuentadores del Foro están hoy en los gobiernos", señaló.
En una década, apuntó, el FSM consiguió ideas que se
transformaron en políticas públicas y llegó a presentar fórmulas
para que países salieran de las crisis financieras.
Grajew explicó que el legado del mayor encuentro de movimientos
sociales del planeta también incluyó la creación de una sociedad
civil global, la cual se expande por el mundo y garantiza la
actuación en espacios de decisión a nivel internacional.
Sentenció que "otro mundo posible se vuelve cada vez más urgente.
La cuestión ambiental es una amenaza. Tenemos que tener otro modelo
de producción, de consumo y otra relación con la naturaleza".