Más de 25 mil pacientes han sido atendidos por los cirujanos,
médicos, enfermeras y demás personal de la salud cubanos presente en
Haití, luego del sismo que destruyó en la ciudad de Puerto Príncipe
el pasado 12 de enero.
Alrededor de dos mil lesionados acuden diariamente a los puntos
de asistencia en esta ciudad, en la periferia y en otros
departamentos, donde funcionan 12 unidades, en las cuales 14 salones
de operaciones y 16 equipos quirúrgicos han asumido las labores de
emergencias.
Las fuerzas de la salud cubanas presentes en Haití superan las
700 personas, 374 en esta capital, los que junto a los residentes,
internos y estudiantes haitianos de quinto año procedentes de Cuba y
los que se encontraban aquí, despliegan una verdadera batalla en
medio del desastre sufrido por este pueblo.
Un resumen hasta el domingo 24 de enero, de lo realizado por la
parte cubana, refleja que las intervenciones efectuadas alcanzan a
tres mil 217 pacientes con fracturas de extremidades inferiores y
mil 834 de las superiores.
Con mucha razón la doctora Mirta Roses, directora de la
Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), agradeció el
encomiable esfuerzo realizado por los cubanos y aseguró mantener la
cooperación con ellos.
La dirigente regional declaró en esta capital el apoyo de esa
organización mediante la brigada médica cubana con transporte
sanitario para los centros hospitalarios, material de osteosistesis
para intervenciones quirúrgicas ortopédicas, prótesis ortopédicas y
otros medios para discapacitados del terremoto.
A su vez, el Ministerio de Salud de República Dominicana
solicitó, por intermedio de la OPS, el apoyo de la parte cubana en
la frontera de Haití con ese país, a 40 kilómetros de Puerto
Príncipe, en la comuna de Ganthier.
Allí, en la sección comunal de Fond Parisien, se atienden en
período postoperatorio muchos pacientes que fueron intervenidos
quirúrgicamente en la ciudad dominicana de Jimani.
La labor de los médicos cubanos en Haití ha sido acompañada, como
acontece en el hospital Delmas 33, de logística de otras
nacionalidades, como Venezuela, Chile, Colombia y España, así como
también de monjas de órdenes religiosas.