BRASILIA, 24 enero (PL).— Unos 30 mil delegados se esperan en
Porto Alegre para asistir al encuentro del Foro Social Mundial
(FSM), que celebra su décimo aniversario bajo el lema de 10 años
después: desafíos y propuesta para otro mundo posible.
La misma ciudad brasileña que acogió la primera edición y otras
tres más a lo largo de esta década se encuentra lista para el
encuentro, que se desarrollará desde mañana y hasta el viernes
venidero, y en el que aguardan a unos 70 intelectuales del mundo.
También se espera la presencia de los mandatarios de Brasil, Luiz
Inácio Lula da Silva; de Venezuela, Hugo Chávez; de Bolivia, Evo
Morales; de Paraguay, Fernando Lugo, y de Uruguay, José Mujica.
Hasta ahora Lula y Mujica han confirmado su asistencia a la cita.
En la última edición, en 2009, efectuada en Belem, capital del
estado brasileño de Pará, concurrieron 130 mil delegados y los
presidentes Lula, Chávez, Evo y el ecuatoriano Rafael Correa
hicieron una aparición conjunta con críticas a las instituciones
financieras internacionales, al mercado y a las naciones ricas.
Los participantes en el encuentro de Porto Alegre, además de las
discusiones sobre los rumbos de la economía y la política mundiales,
tendrán entre los temas centrales el medio ambiente y asistirán a
talleres, exposiciones, shows y una feria de economía solidaria.
Asimismo, la Prefectura de Porto Alegre pretende organizar una
recaudación de donativos para las víctimas del terremoto en Haití.
En declaraciones a la estatal Agencia Brasil, el empresario Oded
Grajew, considerado el padre del FSM, consideró actual la propuesta
de otro mundo es posible, creada en contraposición del avance del
neoliberalismo, representado en el Foro Económico de Davos.
"Más que nunca otro mundo es posible. Hace 10 años el modelo
neoliberal estaba en auge, Meném (Carlos, ex presidente de
Argentina) era recibido como modelo a ser seguido. Hoy el cuadro
político mudó, principalmente en América Latina. Varios
frecuentadores del Foro están hoy en los gobiernos", señaló.
En una década, apuntó, el FSM consiguió ideas que se
transformaron en políticas públicas y llegó a presentar fórmulas
para que países salieran de las crisis financieras.
Grajew sostuvo a la Agencia Brasil que el legado del mayor
encuentro de movimientos sociales del planeta también incluyó la
creación de una sociedad civil global se expande por el mundo y
garantiza la actuación en espacios de decisión a nivel
internacional.
Sentenció que "otro mundo posible se vuelve cada vez más urgente.
La cuestión ambiental es una amenaza. Tenemos que tener otro modelo
de producción, de consumo y otra relación con la naturaleza".