.— Unido a las terribles
secuelas del terremoto que destruyó a la capital de Haití, la
ocurrencia de abusos y secuestros de niños por redes internacionales
del crimen organizado acentúan hoy el drama que se sufre en este
empobrecido país caribeño.
Las denuncias sobre la desaparición de 15 infantes de hospitales
en Puerto Príncipe puso en alerta al Fondo de Naciones Unidas para
la Infancia (UNICEF) y a organizaciones no gubernamentales (ONG)
encargadas de la protección de menores.
Preocupa en ese sentido que las redes de tráfico humano
establecidas en la región del Caribe se aprovechen de la fragilidad
de los controles del Estado haitiano y de la ruptura que el potente
sismo ocasionó en las familias, tras la muerte de progenitores y
tutores.
El terremoto del pasado 12 de enero causó hasta el momento más de
111 mil muertos, 193 mil heridos y dejó a más de un millón de
personas sin hogar.
La UNICEF corroboró en un reciente comunicado el peligro
potencial que se cierne sobre los niños que permanecen sin la
compañía de sus familiares porque estos murieron o no han sido
localizados por las entidades de ayuda humanitaria.
Admite que las condiciones actuales de caos y de catástrofe
humanitaria en la capital haitiana y sus alrededores propician el
tráfico infantil.
Numerosos reportes se refieren a la presencia de menores que
deambulan solos en las calles de Puerto Príncipe o se unen a otras
personas desconocidas en busca de amparo.
La UNICEF ha movilizado esfuerzos para controlar la salida de
niños haitianos bajo el amparo de presuntos procesos de adopción
iniciados antes del seísmo.
También las ONG piden al gobierno de Puerto Príncipe cautela ante
los reclamos de acelerar la legalización del traslado de los
pequeños a familias en Europa y Estados Unidos.
Nos consta que al menos un bebé fue sacado de Haití sin
documentación legal, dijo la jefa de protección de la UNICEF, Julie
Bergeron.
Según la funcionaria de ese organismo internacional, unos 140
infantes salieron por el aeropuerto con permiso oficial, pero en
circunstancias poco claras, posterior al terremoto.
Bergeron afirmó que hubo un absoluto descontrol en esas salidas,
por lo que la UNICEF ha designado personal en el aeropuerto
capitalino para controlar los vuelos y el traslado de menores.
Ese organismo de la ONU realiza en la actualidad labores de
búsqueda de los niños que quedaron solos y habilita centros de
recepción temporal, pero con condiciones de seguridad para esos
menores.
La funcionaria alertó, por otra parte, que reciben llamadas desde
Estados Unidos o Europa con ofrecimientos de adoptar a huérfanos
haitianos, cuando en realidad debe pensarse en reinsertar a los
pequeños en nuevos hogares naturales.
Tanto la UNICEF como otras ONG son partidarias de contener la
prisa en las adopciones hasta una normalización de la situación en
la empobrecida nación caribeña, de manera que impere la legalidad y
la protección de menores y sus familias de maniobras ilegales, de
conformidad con la Convención de La Haya.
Estados Unidos, cuyo gobierno advirtió que no acogerá a
emigrantes haitianos despavoridos ante la catástrofe natural,
anunció unas 300 adopciones para 2010, mientras Holanda envió un
avión para transportar a 100 menores adoptados. España, Bélgica y
Alemania tienen intenciones similares.
Al sumarse a las críticas contra las adopciones masivas, redes
alternativas de comunicación por Internet deploraron los intentos de
poner en marcha un proyecto llamado Pierre Pan, una copia de la
operación "Peter Pan" organizada por Estados Unidos, mediante la
cual 14 mil niños cubanos fueron desarraigados de sus familias y
país de origen en la década del 60.
El Comité sobre Derechos de los Niños de la ONU alertó el lunes
pasado sobre el riesgo de secuestros de niños bajo la apariencia de
una adopción.
Para organizaciones dedicadas a la protección infantil, la
prioridad hoy en Haití, sin embargo, pasa por garantizar condiciones
mínimas de seguridad y de salud para los millones de niños
necesitados.
Estadísticas previas al terremoto de la semana pasada indican que
un 48 por ciento de la población haitiana es menor de 18 años.
Conforme a estudios de la ONU, los niños sin amparo filial en
Haití ascendían a unos 15 mil, pero se estima que antes del sismo
existían más de 200 mil niños trabajadores, a cargo de otros
familiares, sometidos a una explotación laboral temprana.
Según la UNICEF, muchos niños que deambulan por las calles de
Puerto Príncipe no son huérfanos, no todos necesariamente han sido
abandonados, lo cual implica una labor de búsqueda y de comprobación
sobre sus progenitores y familiares, en general.
A juzgar por las declaraciones del asesor de protección de la
UNICEF, Jean Claude Legrand, las redes de tráfico infantil eran muy
activas a través de Santo Domingo, antes de que ocurriera el
terremoto.
República Dominicana figura en la lista de países de origen del
comercio ilegal de personas y de la llamada trata de blancas en
América Latina y el Caribe, cuyo negocio aumentó en las últimas
décadas a causa de las crisis económica y la pobreza.
En situaciones de caos y de emergencia, los niños son
lamentablemente los más vulnerables a los abusos y a la violencia,
sentenció Veronique Taveau, vocera de la UNICEF.