Reliquias de la arquitectura vernácula, las viviendas del Valle
de Viñales, recobrarán su apariencia original gracias a un programa
de emergencia destinado a preservar los encantos del paraje cubano,
Paisaje Cultural de la Humanidad, reporta Prensa Latina.
Auspiciado por el gobierno local y la Organización de las
Naciones Unidas para La Educación la Ciencia y la Cultura(UNESCO),
el proyecto prevé rescatar los bohíos del lugar (casas con techos de
hojas de palma) destruidos por huracanes a su paso por esta
occidental provincia.
Una de las premisas es la preservación de los patrones que
identifican a ese tipo de construcción, ahora con la novedad de que
los hogares del valle dispondrán de una habitación de mampostería,
confirmó la Directora de la Oficina de Monumentos, Nidia Cabrera.
Es un nuevo espacio, añadió, donde las familias podrán guardar
sus bienes ante la amenaza de un organismo ciclónico y que ofrecerá
mayor seguridad a los campesinos de la zona, diseño similar al
proyecto Mambí, usado en comunidades rurales de Pinar del Río.
Otra de las prioridades para conservar los valores del sitio (160
kilómetros de La Habana) es el incremento de las áreas dedicadas al
cultivo tabacalero, típico de la región, y la creación de pequeños
embalses para almacenar el agua destinada a los regadíos.
Cabrera comentó que con la ayuda de expertos y lugareños se
rehabilitan las viviendas de la calle principal del poblado de
Viñales, exponentes de la arquitectura colonial.
En una fase inicial, tras los azotes de los huracanes Gustav e
Ike en 2008, se emplearon diversos materiales para techar los
inmuebles, ahora comenzaremos a sustituirlos por la teja criolla (de
barro), que caracteriza a la localidad, explicó la experta.
La reparación de la Casa de la Cultura, aseveró, sobresale entre
las faenas de restauración de la demarcación, para las cuales la
UNESCO destinó 75 mil dólares y el país, cuantiosos recursos.
El Valle de Viñales con sus mogotes jurásicos y el poblado que lo
circunda fueron declarados Paisaje Cultural de la Humanidad en
diciembre de 1999, por el diálogo casi poético entre el hombre y un
deslumbrante escenario natural.