La Organización Nacional de Bufetes Colectivos pretende
desempeñar cada vez más un papel fundamental en el perfeccionamiento
de la cultura jurídica de la ciudadanía y del sector empresarial,
aseguró Ariel Mantecón, presidente de su Junta Directiva, en
reciente encuentro con la prensa.
Así como un ciudadano bien representado garantiza o ayuda a que
el sistema de solución de conflictos o realización de trámites
funcione bien —dijo—, una empresa correctamente asesorada es más
eficiente. Lamentablemente aún muchas entidades carecen de asesoría
jurídica, enfatizó.
La función de la Organización es esa: abogar por los derechos de
su cliente. Y hacerlo con sentido social, de justicia y ética; sin
elitismo. Tal fue el objetivo perseguido por un grupo de abogados
que el 22 de enero de 1965 se reunieron para crear el primer Bufete
Colectivo en Cuba; "hijo de la Revolución", al decir de Elizardo Gil
Norman, uno de sus fundadores.
Años más tarde, el 23 de junio de 1973, el Consejo de Ministros
dictó la Ley No. 1250, "De Organización del Sistema Judicial", que
eliminó el ejercicio privado de la abogacía y creó una institución
autónoma, más acorde con el interés público de esa profesión y su
trascendencia social: la Organización Nacional de Bufetes
Colectivos.
Actualmente, a lo largo del país existen 180 Bufetes integrados
por 2 000 abogados que prestan servicios legales en diferentes
materias. Además, cuentan con un Bufete Especializado en procesos de
Casación, y otro de Servicios Especializados —con filiales en todas
las capitales de provincias y polos turísticos del país— que asesora
y representa a personas naturales y jurídicas extranjeras, y a
ciudadanos cubanos residentes en el exterior.
Los abogados de Bufetes Colectivos —40% de ellos categorizados
como especialistas, master o doctores— realizan consultas a la
ciudadanía de manera gratuita, muestra del carácter social de su
actuación. Este servicio lo extienden a través de la página web