La producción de unas 200 mil toneladas de alimento para cerdos a
partir de materias primas cultivadas en el país, incide en la
reducción de las importaciones y asegura el crecimiento productivo.
En Cuba, unas 29 mil hectáreas están destinadas al cultivo de
gramíneas, con las que se fabrican piensos para el ganado porcino, y
la mayor extensión es de sorgo, por su alto valor nutricional.
Estas áreas son propiedad de unos 15 mil productores, afiliados a
la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), quienes
destinan parte de sus tierras para garantizar la comida de sus
animales, explicó a la AIN Norberto Espinosa, presidente del Grupo
Nacional Porcino.
La dedicación y conocimiento del cultivo permite alcanzar un
rendimiento de tres toneladas por hectárea, aún en zonas donde no
hay sistemas de riego ni grandes reservas de agua, explicó el
directivo.
El programa porcino cubano estimula los contratos para la cría y
reproducción por particulares, por esa razón el mayor peso lo lleva
la ANAP, con 320 cooperativas que alcanzan anualmente 100 toneladas,
o más, de carne vendida al estado.
La Cooperativa de Créditos y Servicios Horacio Rodríguez, de
Placetas, comercializó 500 toneladas durante 2009. Gladis López,
presidenta de la institución, comentó a la AIN que los 67 socios
dedicados a la cría de animales elaboran los alimentos necesarios
para asegurar esa producción.
A partir del boniato fabricamos una especie de yogurt con alto
valor energético, es fácil de hacer y pueden emplearse los desechos
de las cosechas o los no aptos para la comercialización, preparado
que, además, es bien recibido por los cerdos, concluyó.