|
Aporte campesino al complejo arrocero
Miguel Febles Hernández
"¿Usted ve ese arrozal lo lindo que está? Pues hasta hace bien
poco toda esa área estaba cubierta de marabú, como aquella que se ve
a lo lejos aún sin explotar. En un periodo relativamente corto de
tiempo nuestros asociados ya han hecho dos campañas y los resultados
han sido muy favorables."
Las
cosechadoras más añosas todavía responden a los imperativos de una
buena campaña arrocera.
Con 38 años de edad, 20 de ellos dedicados al cultivo del cereal
junto a su familia, Miguel Arturo Durán Arregoitía preside la
Cooperativa de Créditos y Servicios Manuel Ascunce Domenech, única
entidad campesina del país que el año pasado produjo 212 595
quintales (9 779 toneladas) de arroz.
Fortalecida en mayo del 2009, sus 217 asociados decidieron unir
voluntades y esperanzas para recuperar y poner en explotación más de
2 500 hectáreas de tierra al sur de Camagüey, buena parte de las
cuales fueron entregadas en usufructo, al ser declaradas ociosas por
el Complejo Agroindustrial Ruta Invasora, de Vertientes.
"Aquí el trabajo no se detiene —comenta Miguel Arturo—. Esto es
como una cadena, que todo tiene que estar bien enrumbado. Apenas
concluya la cosecha en estas plantaciones, comienza la preparación
de la tierra y ya para mediados de febrero estamos sembrando otra
vez."
Estimulados por los buenos precios del producto, la adecuada
atención ofrecida por la dirección del Complejo y la estrecha
cooperación lograda entre productores, los campesinos de la Manuel
Ascunce no dudan en afirmar que en el 2010 la marca impuesta por
ellos mismos "será cosa del pasado".
LA RESPUESTA ESTÁ EN EL TERRENO
Para llegar hasta los arrozales vertientinos, hay que atravesar
decenas de kilómetros de caminos casi intransitables por el intenso
trasiego de equipos, que a ojos vista ofrecen una clara imagen del
despertar del coloso arrocero, hoy con una fuerte inyección
productiva del sector cooperativo-campesino.
Atento a las maniobras de las dos cosechadoras que recogen el
fruto de su trabajo, Víctor Cabrera Cárdenas comparte con el
periodista sus experiencias y expectativas acerca de cómo lograr
mayores rendimientos en un cultivo que constituye uno de los
alimentos básicos de la dieta del cubano:
"Estas son tierras muy ‘sabanosas’, con poca fertilidad, que
necesitan la incorporación de productos nitrogenados. Si fallan o no
se les aplican en el momento oportuno, los rendimientos se
resienten. El arroz es muy agradecido: si se le pone lo que lleva,
olvídese, que siempre habrá producción."
El programa arrocero dentro del sector cooperativo-campesino en
Camagüey fue el de mayor crecimiento a instancia nacional durante el
2009, al acumular una producción de 23 359 toneladas de arroz
consumo.
De esa cifra, el 83% fue aportado al Estado, a través de la venta
al Complejo Ruta Invasora, las entregas directas a Acopio y la
comercialización en los mercados agropecuarios y puntos de venta de
la provincia, como garantía de la oferta local de un producto que se
cotiza hoy en el mundo en alrededor de 600 dólares la tonelada.
En la búsqueda de alternativas viables que estimulen la
producción del cereal, cobra fuerza el Movimiento por los 100 000
quintales de arroz, volumen que aspiran alcanzar hasta el 2013 más
de 40 unidades en el país, de las cuales ocho son de Camagüey,
encabezadas por la cooperativa Manuel Ascunce Domenech.
Sobre los hombros de los asociados a esas entidades recaerá, en
lo fundamental, el peso de las siembras a ejecutar en las campañas
de frío y primavera, como contribución al propósito del Complejo
Agroindustrial Ruta Invasora de romper este año el récord histórico
de producción de arroz húmedo, que se remonta a 1984.
UN COMPLEJO SIN COMPLEJOS
Considerada una de las más tecnificadas dentro de la agricultura,
la producción arrocera sufrió como ninguna otra los embates del
periodo especial y también los estragos ocasionados por una sequía
que afectó a la provincia de Camagüey por espacio de diez años, al
punto de tocar fondo en el 2003 con una ínfima campaña de 4 300
toneladas de arroz consumo.
Idelino Álvarez Folgoso, director del Complejo Agroindustrial
Ruta Invasora, asegura que a partir de esa fecha comenzó una gradual
recuperación de la empresa, con un fuerte impulso en los últimos
tiempos fruto de la puesta en práctica de un proyecto del ALBA,
dirigido a la modernización de los molinos arroceros Cándido
González y Tato Rodríguez Vedo.
"Aprovechamos también otros créditos otorgados —añade Idelino—
para la adquisición de diez cosechadoras, 12 tractores y cuatro
fertilizadoras, equipamiento que nos ha permitido darle un respiro a
la vieja maquinaria, todavía en explotación, en pos de mayores
rendimientos y, sobre todo, de una mejor calidad del grano que
comercializamos."
Pero no son pocas las amenazas que se ciernen sobre los arroceros
camagüeyanos.
"Aunque se observa una ligera mejoría —comenta Idelino—, lo
cierto es que se mantiene, como principal problema, la falta de
transporte, algo que nos paralizó varias veces la cosecha por los
‘embotellamientos’ originados en los secaderos y molinos.
"Otra limitante está relacionada con el agua: la presa Jimaguayú
cuenta hoy con 106 000 000 de metros cúbicos, volumen que resulta
insuficiente para el programa arrocero, por lo que vamos a depender,
en buena medida, de las lluvias que nos traiga la próxima
primavera." |