.— La reapertura de
algunas oficinas bancarias y el reinicio del suministro de gas son
hoy las primeras y tímidas señales de recuperación de Haití, tras el
catastrófico terremoto del día 12.
Esos hechos y la distribución, aún con dificultades, de la ayuda
comenzó a dar algún alivio a la población, que vive aún el drama de
una tragedia que dejó decenas de miles de muertos, 250 mil heridos,
un millón sin techo y la capital en ruinas.
El presidente René Preval dijo que el gobierno se encuentra
también en un proceso de recuperar el control y para organizar la
masiva asistencia internacional llegada tras el sismo.
En tanto, Estados Unidos prosigue reforzando su contingente
militar en Haití y para mañana se anunció la llegada de otros cuatro
mil soldados, que se sumarán a los casi 12 mil ya desplazados hacia
este país.
Preval reconoció a periodistas que la coordinación en la entrega
de la asistencia es el tema que más presiona a las autoridades
haitianas, pero insistió que esta llegará a la población.
El devastador movimiento telúrico dejó en ruinas el Palacio de
Gobierno, la mayoría de las sedes ministeriales y oficinas públicas,
pero los miembros del equipo ministerial de Preval lograron
sobrevivir.
Prensa Latina constató que los ministros sesionan al aire libre,
despachan bajo improvisados toldos o un árbol muy cerca de un
pequeño cuartel de la policía judicial donde Preval estableció sus
nuevas y precarias oficinas.
Es difícil poder trabajar como antes, pero estamos trabajando
para recuperar el control, dijo ayer el Presidente a periodistas,
tras recibir a delegaciones extranjeras en el lugar, cercano al
aeropuerto.
El primer ministro, Jean-Max Bellerive, reconoció también las
dificultades en la entrega rápida de la ayuda a las víctimas del
sismo y exhortó a las organizaciones humanitarias a coordinar
esfuerzos con el gobierno.
Reporteros internacionales corroboraron que mucha de la masiva
ayuda enviada a Haití continúa en almacenes en el aeropuerto
internacional, bajo control de las tropas de Estados Unidos.
Los soldados norteamericanos desalojaron ayer de las
instalaciones aeroportuarias a los periodistas que se alojaron en el
lugar debido a la carencia de hospedajes por la destrucción de la
ciudad.
El ministro del Interior, Antoine Bien-Aimé, informó que el
gobierno trasladará a unos 400 mil sobrevivientes a campamentos que
se prevé ubicar en las afueras de la capital.
Precisó que soldados de la Misión de Estabilización de las
Naciones Unidas en Haití (Minustah) ya comenzaron las operaciones
para el desplazamiento hacia los campamentos, donde esperan ubicar a
unas 10 mil personas en cada uno.
Miles de personas volvieron a pasar la noche a la intemperie en
parques, jardines y otros espacios abiertos de la ciudad en ruinas,
en medio del fétido olor de cuerpos en descomposición entre
escombros cercanos.
Grupos de rescate continúan también su angustiosa búsqueda de
sobrevivientes 10 días después de la tragedia, cada vez con menos
esperanzas.
Algunas excavadoras fueron destinadas a la reapertura de fosas
comunes, donde se calcula por parte de las autoridades ya han sido
enterradas, sin registro alguno, unos 80 mil cadáveres.