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Apu Mallku de la nueva era
Investido nuevamente Evo Morales como guía
espiritual de su pueblo en ceremonia ancestral efectuada en Tiwanaku.
El Comandante de la Revolución Ramiro Valdés significó la proyección
martiana del acontecimiento
PEDRO DE LA HOZ, enviado especial
pedro.hg@granma.cip.cu
TIWANAKU, La Paz.— Doce minutos después del mediodía de este
jueves, en la puerta del Sol del templo de Kalasasaya, Evo Morales
recibió de manos de una pareja de niños los bastones de mando con
que los pueblos originarios de su país lo consagraron como
Presidente y guía espiritual del Estado Plurinacional de Bolivia
entre el 2010 y el 2015.
Evo
en momentos de la ceremonia ancestral.
Un enorme simbolismo trascendió de la ceremonia que tuvo lugar en
el enclave ancestral de Tiwanaku, a 71 kilómetros de La Paz y en el
mismo centro del altiplano, en tanto reafirmó los valores éticos y
culturales promovidos por el proceso de cambio y proclamó la
indiscutible jerarquía política de un líder indígena, que desde hace
cuatro años comenzó a gestionar la transformación de Bolivia, con
resultados que lo llevaron a ser respaldado en las elecciones del
pasado diciembre por el 64,22% de los ciudadanos.
Más de 50 000 personas, llegadas de todos los rincones del país y
del extranjero, colmaron los predios de este sitio que figura en la
lista del Patrimonio Cultural de la Humanidad.
El
mandatario, escoltado por amautas y conducido por una anciana,
asciende a la pirámide de Akapana.
Numerosas delegaciones oficiales a los actos de toma de posesión
y representantes de los pueblos originarios de otras partes del
hemisferio estuvieron presentes.
Entre estas se hallaba la de Cuba, encabezada por el Comandante
de la Revolución Ramiro Valdés, vicepresidente de los Consejos de
Estado y de Ministros, quien al ser abordado por la prensa significó
la proyección martiana del acontecimiento.
En tal sentido, recordó cómo José Martí, en las postrimerías del
siglo XIX, vaticinó que América solo andaría con el indio, "y eso es
lo que estamos viendo hoy".
Representantes
de los pueblos originarios se reunieron en Tiwanaku.
A las 10:56 a.m. la multitud congregada agitó banderas nacionales
y wiphalas cuando comenzó a sobrevolar la plaza el helicóptero que
conducía a Evo.
Este fue saludado en tierra por un batallón de colorados de la
escolta presidencial. Montaban guardia en la explanada también los
legendarios ponchos rojos de Achacachi. Una lluvia de pétalos marcó
la marcha del cortejo.
Conducido por el consejo de amautas, el mandatario se dirigió al
interior del templo donde luego de ser purificado vistió los
atuendos rituales: el chuku, bonete ceremonial de hilos
trenzados en ambos sentidos, de blanco y negro y una gama de grises;
y el unku, llamativa y a la vez sobria túnica de pelo de
llama.
Con tales atuendos Evo fue consagrado nuevamente como Apu Mallku,
líder espiritual de los pueblos originarios y de la Revolución
Democrática y Cultural boliviana, en un acto pletórico de humanismo
y mística.
De la mano de una yatiri (anciana centenaria), que lo
acompañaría en lo adelante, Evo ascendió a la pirámide de Akapana,
donde rindió tributo y se encomendó a la Madre Tierra y los saberes
ancestrales.
Para ello se detuvo e hizo ofrendas en mesas situadas en los
cuatro puntos cardinales: al Oeste, en señal de agradecimiento por
todo lo recibido; al Sur, para favorecer el desarrollo económico y
la filosofía del vivir bien y en armonía; al Este, por la unidad
andino-amazónica de Bolivia; y al Norte, con la petición de
potenciar el proceso de cambio y la sabiduría para seguir el rumbo
correcto.
Antes de descender hacia el templo de Kalasasaya, Evo y los
amautas besaron la piedra de la pirámide de Akapana.
Flanqueado por cuatro parejas de ancianos en la puerta principal
del templo, Evo escuchó, con la mano derecha en el corazón, la
arenga ceremonial del presidente del consejo de amautas, Lucas
Choque Apaza, quien deseó que toda la fuerza y la energía milenaria
lo guíen en el cumplimiento de su responsabilidad al frente del
Estado Plurinacional.
Tras recibir los bastones de mando, el mandatario recibió el
saludo y las ofrendas de varios representantes de pueblos
originarios del continente: mapuches, guaraníes, quechuas, mayas,
indígenas venezolanos y argentinos, incluso del venerable jefe Oso
Blanco, enviado por las comunidades aborígenes de Canadá.
SIEMPRE DE PIE, NUNCA DE RODILLAS
Al término de la ceremonia, Evo Morales pronunció un discurso de
media hora en tres idiomas: quechua, aymara y castellano. Valiéndose
del significado de la palabra Kalasasaya (piedra puesta en alto),
dijo que Bolivia, junto a otros pueblos del mundo, "siempre estaría
de pie, nunca de rodillas".
Buena parte de su alocución la dirigió a hacer conciencia sobre
la necesidad de salvar al planeta de la degradación a que se ha
visto sometido por el sistema capitalista.
"Hoy día —subrayó— defender los derechos de la Madre Tierra es
defender los derechos humanos".
En otro momento de su alocución dijo que al estar por segunda vez
en el ceremonial de Tiwanaku se vio como un Presidente entre dos
Estados: el colonial que se va y el plurinacional que nace.
Y al retomar el proverbio indígena "no mientas, no robes, no seas
flojo" agradeció haber sido formado en esos valores, y fustigó a
quienes no han incorporado el segundo precepto, los que roban o se
aprovechan de los recursos del Estado. "La diferencia es que en
nuestra gestión el que falta, va a la cárcel, mientras que los que
saquearon al país en otros años se marchan para no ser juzgados en
Bolivia", afirmó en clara alusión al ex candidato presidencial
Manfred Reyes y el ex prefecto de La Paz José Luis Paredes, prófugos
en la actualidad.
En cuanto al proceso de cambio aseguró que es "sin retorno e
irreversible", porque "los pueblos han decidido dignificarse y
liberarse del imperialismo norteamericano".
"Aquí estamos para servir a Bolivia y aportar algo para salvar a
la humanidad y al mundo", enfatizó.
Este viernes tendrá lugar en La Paz la ceremonia oficial de toma
de posesión de Evo Morales. |