Con
la muerte de Ángel Augier, nuestro país pierde no solo a un gran
creador y a un ser humano que hizo honor a su nombre, sino al poeta
vivo de más edad y al comunista con más años de militancia. Siempre
fiel a Fidel, hizo suya la Revolución por la cual luchó desde muy
joven, así destacaron Jorge Risquet y la doctora Nuria Gregori en la
despedida de duelo efectuada ayer, en la necrópolis de Colón.
Ante su panteón, en el que fueron depositadas ofrendas florales
enviadas por el Comandante en Jefe Fidel Castro y el General de
Ejército Raúl Castro, Presidente de los Consejos de Estado y de
Ministros, junto a sus hijas y familiares se encontraban Abel
Prieto, miembro del Buró Político y ministro de Cultura y Miguel
Barnet, presidente de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de
Cuba (UNEAC).
Risquet, integrante del Comité Central del Partido, se refirió a
los muchos homenajes que en vida recibió el merecedor del Premio
Nacional de Literatura (1991) y Héroe Nacional del Trabajo, además
de órdenes y reconocimientos entregados por Fidel, Raúl y el Che.
Enfatizó en su labor como militante del Partido Comunista,
organización a la cual ingresó en 1932.
Mientras Nuria Gregori, directora del Instituto de Literatura y
Lingüística de Cuba, catalogó al intelectual revolucionario como
"hombre de extraordinaria trayectoria creativa, maestro dedicado y
afectuoso", y afirmó más adelante que el ejemplo de su figura,
cubana de raíz y universal por su obra, quedará en el recuerdo vivo
de nuestra cultura.
Poeta, ensayista, investigador literario y periodista, Augier,
Miembro de Número de la Academia Cubana de la Lengua y Presidente de
Honor de la Fundación Nicolás Guillén, nació en el central Santa
Lucía, Gibara, Holguín, el 1ro. de diciembre de 1910. Desde su
juventud demostró un fuerte arraigo martiano con obras fundamentales
como el poemario Isla en el tacto. Fue condecorado con
algunas de las distinciones más altas del país como la Orden Félix
Varela de Primer Grado en 1982.
Siempre, y en todas las ocasiones poeta, como lo definió el
ensayista José Antonio Portuondo, Ángel también fue compañero de
ideales políticos y literarios de Pablo de la Torriente, Julio
Antonio Mella, Rubén Martínez Villena, Juan Marinello, Alejo
Carpentier, Nicolás Guillén, Raúl Roa, Lezama Lima, Dora Alonso,
Samuel Feijoo y otros importantes escritores.
Al decir el último adiós ante su tumba la doctora Gregori
expresó, "Ángel Augier no solo vive en el recuerdo de todos
nosotros, sino en la memoria de todo un siglo, honrado también por
su obra legítima y honda honestidad".