PUERTO PRÍNCIPE, 22 enero (AIN).— Un tercer hospital cubano de
campaña comenzó a ser instalado este viernes en Carrefour, en el
sudoeste de esta capital.
Los anteriores fueron levantados en Leogane, del propio
Departamento Oeste al que pertenece esta ciudad, y en Jacmel, en el
Sudeste.
Y un cuarto hospital se emplazará en Croix de Bouquet, otra zona
igualmente azotada por el terremoto.
Como parte de la estrategia de desconcentración de las zonas más
sensibles a nuevos movimientos telúricos, al menos tres grandes
ómnibus, camionetas y otros vehículos condujeron a centenares de
habitantes hacia Fort Liberte (norte del país).
Los próximos pasos de la atención médica cubana se están
coordinando también hacia los territorios en que se desplaza la
población de Puerto Príncipe.
Aún se mantienen acampados en plazas varios centenares de miles
de haitianos en parques, terrenos deportivos y otros sitios al aire
libre, unos por haber perdido sus viviendas y propiedades, y otros
por temor a las constantes réplicas, y el peligro de nuevos
derrumbes de las edificaciones.
La víspera nuevos heridos arribaron a los puntos de atención
hospitalaria cubana en Delmas 33, en Ofatma y en el centro de la
Rennaissance. En este último, guiados por tropas norteamericanas que
controlan el acceso de los vehículos que transportan a las víctimas.
Maxime Roumer, miembro de la Asociación de Amistad
Haitiano-Cubana, significó que la colaboración que se está
recibiendo de Cuba, Venezuela y otros países de la Alianza
Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América constituye un
verdadero ejemplo de hermandad y solidaridad humana, lo cual
agradece encarecidamente.
Roumer es presidente del Consejo Administrativo de la Fundación
Nouvelle Grand'Anse, departamento donde se asentaron los primeros
médicos cubanos llegados a Haití cuando se inicio esta misión el
cuatro de diciembre de 1998, y cuya ayuda se ha mantenido por más de
11 años en todo el territorio nacional.
El también senador de la República de Haití señaló que, tras el
desastre y desarticulación de las instituciones oficiales, los
miembros del Senado que aún viven (fallecieron al menos dos en el
sismo) se encuentran, de manera emergente, en la antigua Academia
Militar de ese país.
Espaciada y muy restringida es la operación de distribución, que
acrecienta el estado de desesperación entre los cientos de miles de
haitianos que ven aumentado su nivel de hambre y miseria.
En el aeropuerto internacional Toussaint Loverture reposan en
distintas partes las grandes cajas y contenedores con productos de
primera necesidad, vigilados de cerca por soldados estadounidenses
que mantienen ocupada la instalación aérea.
Las embajadas, principalmente de Estados Unidos, Canadá y otras
de naciones altamente desarrolladas, mantienen ante sus puertas
largas filas de habitantes de dos y tres en fondo, quienes tienen la
esperanza de gestionar su salida del país.
Igualmente ocurre con las pocas oficinas de tramitación de envió
y recepción de dinero desde el exterior, donde las aglomeraciones de
hombres y mujeres esperan posibles remesas que familiares y amigos
les hayan podido enviar.
Distintos lugares, principalmente en Petionville, asentamiento de
las familias pudientes, dan señales de reconstrucción de muros y
cercas, para restablecer su protección y separación del gran
mundanal formado por miles de capitalinos haitianos que pululan por
las calles.