Yuniesky González Abreu, jefe de brigada del departamento de
Control de Vectores del municipio de Martí, en la provincia de
Matanzas, se alista para partir en los próximos días a brindar ayuda
solidaria en Haití.
El temor a lo desconocido se puede vencer con la satisfacción de
hacer lo correcto por la humanidad, dijo a la AIN vía telefónica el
trabajador de Higiene y Epidemiología.
Yuniesky dio el paso al frente, como en otras muchas misiones en
provincias de Cuba, pero sabe que la situación en Haití difiere de
lo que está acostumbrado a enfrentar.
Puede que trabajemos en condiciones desfavorables, que por la
situación en las calles el saneamiento sea difícil en extremo, pero
teóricamente me siento preparado para cumplir la tarea, argumentó.
González Abreu reiteró que se siente orgulloso de poder ser
portador del internacionalismo que siempre ha caracterizado a la
Revolución cubana.
Llevo conmigo las ideas de Martí y Fidel. El Apóstol enseñó que:
"se es bueno porque sí y porque allá adentro se siente como un gusto
cuando se ha hecho un bien, o se ha hecho algo útil a los demás",
destacó.
Mi familia -agregó González Abreu con un nudo en la garganta -
está preocupada porque ven en las noticias la situación de la
hermana nación, pero entienden que tengo que cumplir con mi deber
como cubano.
Maritza Abreu, madre de Yuniesky, confesó como una Mariana de
estos tiempos que no quiere llorar delante de su hijo, porque sabe
que en Haití lo necesitan, "él tiene que ser fuerte y dar todo de sí
en esta noble misión".
El 26 de julio de 1978 el Comandante en Jefe Fidel Castro detalló
que: "Sin el internacionalismo la Revolución Cubana ni siquiera
existiría. Ser internacionalista es saldar nuestra propia deuda con
la humanidad".
En este sentido Yuniesky llamó a todos los cubanos a responder al
llamado de ayudar a los haitianos, ya sea donando sangre o en el
propio suelo vecino.
Todo lo que se haga por otros pueblos, todo lo que se haga por la
humanidad, es lo que puede dar sentido a la vida de un
revolucionario. Es lo único que nos permite sentirnos miembros de la
familia humana, expresó el líder histórico de la Revolución en
septiembre de 1979.
El jefe de brigada enfila sus pasos hacia la realidad de Haití,
seguro de las ideas que lleva como equipaje, ese que no se lleva en
las manos, sino en el corazón.