Nueve días después
del devastador terremoto en Haití, dos nuevas réplicas de moderada
intensidad acentuaron el pánico de la población, pero sin causar más
víctimas o daños materiales.
Los sismos tuvieron una intensidad de 4,9 y 4,8 grados en la
escala de Ríchter y sus epicentros fueron localizados a 65 y 40
kilómetros de esta capital, respectivamente.
Los temblores obligaron a los equipos de rescate de varios países
que se encuentran aquí a suspender temporalmente sus operaciones.
Mientras la población volvió a salir a las calles ante el temor
de la caída de edificaciones removidas por el movimiento telúrico
del pasado 12 de enero.
El Instituto Sismológico local ha detectado alrededor de 90
sacudidas desde el terremoto de 7,3 grados que devastó a esta
capital y las ciudades aledañas de Jacmel, Carrefour y Leogane.
El terremoto dejó un saldo preliminar de entre 100 mil y 200 mil
víctimas mortales, 250 mil heridos y tres millones de damnificados.
Nunca vamos a saber el número exacto de muertos. Muchas personas
están debajo de los escombros y quedarán ahí porque no tenemos
maquinaria pesada para remover esos escombros, admitió el jefe de la
Misión de la ONU en Haití, Edmond Mulet.
El sismo, considerado como el peor en la historia de este país,
provocó la destrucción de cientos de miles de viviendas y de
edificios emblemáticos como el Palacio Presidencial, el Parlamento,
el Arzobispado y de la sede de la ONU.