Mensajes de condolencias y solidaridad enviaron grupos portadores
de la cultura haitiana en Cuba y trabajadores de la Casa del Caribe
al pueblo y el gobierno de la República de Haití, devastada por un
terremoto el pasado 12 de enero.
Descendientes de los braceros asentados en la región suroriental
cubana desde principios del siglo XX, devenidos en portadores de las
prácticas culturales autóctonas de la nación más pobre del
continente americano, ofrecieron sus brazos y su esfuerzo para la
reconstrucción de ese país.
Las comunidades de Barrancas y Pilón del Cauto en el municipio de
Palma Soriano, las agrupaciones Caidijes y Desandam de Camagüey y
Bonito Patuá, de Las Tunas, apoyan a la nación caribeña y les envían
un mensaje de aliento.
Pablo Milanés, hougan (sacerdote) del vodú de la Sierra Maestra y
otros practicantes de la religión de origen africano sintetizada en
Haití, también apoyan a sus hermanos haitianos.
Orlando Vergés, director de la Casa del Caribe, institución
dedicada al estudio y preservación de la cultura popular
tradicional, fue portavoz del mensaje solidario enviado a la
Embajada de Haití y agradeció el gesto fraternal y la rápida
respuesta de los grupos portadores.
Mucho hay de Haití por derecho propio en la historia y la cultura
cubana, expresó el investigador Joel James.
La revolución de 1804 y los intereses económicos que facilitaron
la inmigración de cientos de miles de representantes de pueblos
caribeños en las primeras décadas del siglo XX marcaron la presencia
haitiana en Cuba, sobre todo en las provincias de Santiago de Cuba,
Guantánamo y Camagüey.
La cocina, los bailes, la arquitectura, la música, el lenguaje,
las religiones y las fiestas populares, son algunos elementos
estampados con fuerza en la idiosincrasia cubana.
En la Universidad Médica de Santiago de Cuba estudian actualmente
casi 500 jóvenes haitianos, muchos de ellos incorporados activamente
a las tareas de salvamento de las víctimas del terremoto del pasado
12 de enero en la capital de su país.