Miles de ajayus (almas, energías) se unieron al presidente
boliviano, Evo Morales, quien en una ceremonia de consagración
agradeció a la Pachamama (Madre Tierra) por las bendiciones
recibidas.
El majestuoso centro arqueológico de Tiahuanaco, a 71 kilómetros
al oeste de esta ciudad, fue el escenario donde Morales recibió las
energías como guía espiritual por parte de los amautas (sabios
aimaras), luego de ser electo para un segundo mandato presidencial.
Según el investigador, Jorge Miranda, en el mundo andino el grado
de guía espiritual representa "una profunda sabiduría para dirigir
al pueblo.
"La primera posesión del presidente en 2006 significaba que era
uno más de nosotros pero con autoridad. Ahora a eso se une un
profundo conocimiento espiritual para gobernar", señaló Miranda.
A su juicio, en los cuatro años de gestión el mandatario de
origen aimara demostró estar listo para ser ungido como guía
espiritual.
Miranda explicó que ese grado se refleja en los colores del uncu
(túnica) que vistió Morales tras ser purificado por yatiris
(adivinos indígenas) de la región.
"El uncu está hecho de lana de llama y tiene dos colores
fundamentales: el blanco y el negro, además de todas las gamas de
grises porque en el mundo andino el blanco significa el sacrificio y
el negro la representación de la inteligencia emocional, la
generación de nuevos paradigmas y la intuición", manifestó el
investigador.
Morales también lució un pectoral de oro, en representación de la
unión con los ancestros.
De acuerdo con Miranda, el "chucu" (gorro de cuatro puntas) que
utilizó el dignatario en la ceremonia ancestral, significa la unidad
de las cuatro regiones de Bolivia, "la complementación de la
diversidad".
Los dos bastones de mando entregados por los pueblos indígenas en
el ritual pagano representan lo racional y lo intuitivo; y la
dualidad de lo masculino y femenino. "Un cetro está dividido con dos
cabezas y unido a la tierra y el otro con una sola cabeza que hace
la autoridad moral y espiritual que debe tener el presidente,
explicó el filósofo del mundo andino.
En el momento de ser posesionado, el presidente llevó la mano
izquierda al ombligo y la derecha al corazón, en símbolo de humildad
al recibir el grado de guía espiritual.
Esa es la posición del monolito más importante y antiguo que hay
en Tiahuanaco.
Por otra parte, el historiador aymara Fernando Huanacuni afirma
que en historias orales trasmitidas de generación en generación se
habló de un líder, con el cual llegará el Jach a Uru, o el gran día,
cuando se despertará de un sueño milenario, de un sueño de piedra
hacia una cultura de paz y armonía con la Madre Tierra.
Morales, según Huanacuni, es ese líder que unirá la cultura, la
política y la economía con lo espiritual.
Alrededor de 50 mil personas viajaron Tiahuanaco, donde los
sabios aimaras dieron su bendición al mandatario y también lo
proclamarán líder del " Abya Yala", nombre que varios pueblos
indígenas dan a América.
El primer ritual de la ceremonia de purificación y asunción de
Morales tuvo lugar en la cima de la pirámide de Akapana, la
edificación lítica más grande de los tiwanacotas.
Luego, en el templo de Kalasasaya, el jefe de Estado pronunció un
emotivo discurso, en quechua, aimara y español.
Los principales protagonistas del ritual fueron las autoridades
extranjeras invitadas, representantes del gobierno boliviano y
organizaciones sociales e indígenas originarios campesinos del país
y del exterior.
En la localidad de Tiahuanaco, a casi tres mil 900 metros sobre
el nivel del mar, sobreviven al tiempo las ruinas del imperio
Tiwanacota, cuya construcción se remonta al siglo VII de nuestra
era.
Ese majestuoso complejo arqueológico recibió hace una década la
condición de Patrimonio Cultural de la Humanidad, conferida por la
UNESCO.
Fue en ese sitio donde la civilización prehispánica desarrolló el
arte y la ciencia con la edificación de grandes estructuras pétreas
como la Puerta del Sol, considerada por muchos expertos como la
muestra más acabada del alto grado de desarrollo alcanzado esa
cultura hace miles de años.