Estos
son algunos de esos renglones obligatorios. Se ha colgado un sable
que fue empuñado por una grande. "Honor a quien lo merece". Le
debemos este espacio a Maylín González.
La santiaguera, que cumplió 29 años de edad el día 29, es mucho
más que una de las pioneras en Cuba de tal especialidad. ¿Sacamos
una anécdota? Una vez, durante un breve descanso de un control
interno, traté de conseguir unas declaraciones suyas, y, con
delicadeza, me dijo que en ese momento no. "Estoy superconcentrada,
me estoy jugando un puesto en el ranking nacional." No imaginé lo
que vendría¼
Pero recordé lo ocurrido pocas semanas después, cuando la esperé
con desespero en la llamada zona mixta, del Pabellón 3A del Centro
de Convenciones, de Río de Janeiro, donde se disputó la esgrima de
los Juegos Panamericanos del 2007.
Al punto citado llegó ya como campeona continental. Hubo que
esperarla bastante, pues¼ ¡le llovían las
felicitaciones!
"La competencia resultó muy fuerte desde el principio (¼
) Las contrarias eran muy difíciles. Me preparé bien antes de la
final contra la estadounidense. No tuve nunca dudas de la victoria",
me dijo entonces. Se impuso, por 15-12 a Alexis Jemal, quien¼
la había derrotado en eliminatorias, pero no a la hora cero.
Ese resultó el punto más elevado de su carrera. Unas horas
después, ahí mismo, integró el equipo que ganó otra dorada. Y unos
meses antes, en Moscú, se convirtió en la primera cubana en ser una
de las ocho finalistas en una Copa del Mundo (7ma.).
Estuvo en los Juegos Olímpicos de Beijing’08 (venció en su primer
combate y, por la calidad de su nueva rival, le era casi imposible
ganar el segundo). La salud no la acompañó después. Y al colgar el
sable lo hizo con un buen espacio en la historia.