Los
ministros de Exteriores de Suriname, Lygia Kraag-Keteldijk, y Cuba,
Bruno Rodríguez Parrilla, presidieron la ceremonia de apertura
oficial de la embajada de ese hermano país en La Habana, con sede en
el Centro de Negocios de Miramar.
La Canciller ratificó, en nombre de su Gobierno, el deseo de
estrechar las ya cálidas relaciones bilaterales; e igualmente,
formuló votos por "la buena salud del Comandante en Jefe Fidel
Castro Ruz y del Presidente Raúl Castro Ruz, y por el bienestar de
nuestros pueblos".
Agradeció a Cuba el apoyo que brindó para la más pronta apertura
de una embajada en La Habana y aprovechó la ocasión para extender
"nuestras más sinceras felicitaciones en ocasión del aniversario 51
de la Revolución cubana".
Kraag-Keteldijk recordó la buena marcha de los contactos entre
ambas naciones, desde el establecimiento de las relaciones
diplomáticas en 1979, siempre basadas en "la solidaridad, el respeto
mutuo y la cooperación", y caracterizadas por "la amistad, la
creciente colaboración en varios sectores".
Reconoció que esta inauguración "marca un importante hito en los
lazos bilaterales", y que igualmente la reactivación de las
reuniones entre las partes, la reapertura de la sede diplomática de
Cuba en Paramaribo, capital surinamesa, y los actuales programas de
colaboración "han desempeñado un papel decisivo en la promoción del
intercambio, y constituyen una valiosa contribución a la realización
de nuestros objetivos nacionales de desarrollo".