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Científicos en las FAR
Salvaguardas de la soberanía
Orfilio Peláez
pelaez@granma.cip.cu
Para el teniente coronel Vladimiro Pérez Ramos el mes de abril de
1961 marca un hito en su vida personal y laboral. El día 15 empezaba
a trabajar en el aeropuerto internacional José Martí como técnico de
control de vuelo cuando casi al amanecer ocurre el bombardeo pirata
a tres terminales aéreas del país.
Al
frente de un grupo multidisciplinario de investigadores, el capitán
de Fragata Rolando Cabrera Pedroso tiene notables aportes en la
modernización del armamento coheteril.
En medio de la indignación provocada por el traicionero ataque,
cuyo objetivo era destruir en tierra los pocos aviones de combate
con que contábamos para defendernos, recibe la orden de ocupar esa
propia plaza en la base aérea de San Antonio de los Baños.
Desde ese puesto y con apenas 17 años, vive momentos inolvidables
del heroico enfrentamiento a los mercenarios que armados y
financiados por el gobierno de los Estados Unidos, fueron derrotados
en las arenas de Playa Girón. Aquel histórico suceso selló el abrazo
permanente de Vladimiro con las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).
Enrolado en la vida militar, continuó superándose y pasó
diferentes cursos en Cuba y en academias de la extinta Unión
Soviética. Fue integrante del primer grupo de tropas regulares de
las FAR que partió para Angola en enero de 1976 (estaba en plena
luna de miel cuando le avisaron de la salida) y durante 24 años,
Oficial de Operaciones en la DAAFAR.
Tiempo después comienza a dedicarse por completo a las
investigaciones relacionadas con el arte militar, esfera en la cual
es considerado hoy uno de los especialistas de más conocimiento.
Uno de sus aportes más recientes es el diseño de Subsistemas de
Información para el mando y la dirección de la defensa y las FAR que
aparece en la relación de mejor resultado de ciencia e innovación
tecnológica de las Fuerzas Armadas en el 2009.
Este trabajo, precisa el también Investigador Auxiliar y Máster
en Ciencias Militares, contribuye a elevar la capacidad defensiva
del país al garantizar el registro, recopilación y tramitación de
los datos esenciales para la toma de decisiones en diferentes
escenarios, lo mismo en ejercicios prácticos que en la guerra.
Vladimiro tiene reconocidos alrededor de 35 logros científicos y
más de 30 publicaciones. Vive orgulloso de sus cuatro hijos, dos de
los cuales siguieron también los pasos del padre. Afirma que no se
puede concebir el desarrollo de las Fuerzas Armadas sin la presencia
de la ciencia y la innovación tecnológica, porque de ello depende
mucho el mantener nuestros medios de defensa en plena disposición
combativa, sin ayuda de nadie.
A los 67 años muestra sumo entusiasmo y energía para llevar
adelante dos proyectos que le apasionan: "Quiero hacer una
investigación sobre la historia de los órganos de mando en Cuba,
desde el Ejército Libertador hasta nuestros días; lo otro es recoger
en una obra el papel del Comandante en Jefe en la conducción de la
guerra de Angola".
CENTINELA DEL ESPECTRO RADIOELECTRÓNICO
Las credenciales del teniente coronel de la reserva Lázaro
Carmelo Ballester Izquierdo son dignas de mencionar. Graduado de
Ingeniero Militar Electromecánico en la antigua Unión Soviética,
Doctor en Ciencias Técnicas, Profesor Titular del Instituto Técnico
Militar José Martí (ITM), Premio de la Academia de Ciencias en 1996,
Premio FAR a las mejores investigaciones, autor de patentes de
invención, distinción especial del Ministerio de Educación Superior
a los docentes destacados en la actividad científica y Presidente de
la Comisión de Grados Científicos en Ciencias Técnicas Militares de
las FAR.
En 1985 tuvo la tarea de fundar la cátedra de Lucha
Radioelectrónica en el ITM, para formar oficiales de alta
calificación capaces de enfrentar el poderío tecnológico empleado
por el imperio en su guerra mediática y de desinformación contra
Cuba.
Según opina Ballester, los éxitos en esta batalla ideológica de
cada día son fruto de la estrategia lanzada por Fidel el 15 de enero
de 1960, cuando dijo que el futuro de nuestro país tenía que ser
necesariamente, un futuro de hombres de ciencia, un futuro de
hombres de pensamiento.
"Hoy nuestras Fuerzas Armadas cuentan con especialistas quienes,
además de asimilar la más avanzada técnica disponible en el mundo,
pueden crear sus propios dispositivos y equipos en función de
garantizar la protección del espacio radioelectrónico, lo cual nos
pone en condiciones de avanzar hacia la plena soberanía tecnológica
en tan vital sector de la defensa nacional".
El curriculum de este avezado investigador también incluye más de
20 resultados de ciencia e innovación tecnológica, y la tutoría de
más de una docena de doctorados y maestrías.
Propuesto para recibir este año la Orden Carlos J. Finlay, máximo
reconocimiento que entrega el Consejo de Estado en el sector de la
ciencia, Lázaro Carmelo es el autor principal de un reciente trabajo
dirigido a modernizar y aumentar la efectividad de los sistemas de
radiofrecuencia y microondas, que sustituye importaciones y
fortalece la capacidad defensiva del país.
Dice con orgullo que gracias a una Revolución como la nuestra,
tuvo la oportunidad de estudiar y desarrollarse en el plano
profesional, pues debido a su origen humilde jamás hubiera llegado a
ser un científico comprometido con la obra del pueblo.
PASIÓN
POR LOS COHETES
Graduado de Ingeniero Electromecánico en Armamento Naval
Coheteril en 1998, el capitán de Fragata Rolando Cabrera Pedroso es
un apasionado de la investigación y la innovación tecnológica, sobre
todo cuando se trata de poner en óptimas condiciones sistemas
obsoletos.
Por eso, hace unos pocos años, aceptó de inmediato el
ofrecimiento de asumir la jefatura de un proyecto dirigido a reparar
y modernizar el armamento coheteril, misión a la cual dedica sin
reparo todas las horas que sean necesarias.
Al frente de un grupo multidisciplinario de especialistas,
Cabrera logró prolongar la vida útil e incrementar las cualidades
combativas de tales dispositivos destinados a la defensa antiaérea,
además de facilitar la preparación del personal encargado de su
manejo, tanto en la DAAFAR, como en la Marina de Guerra
Revolucionaria.
Máster en Ciencias en Modelación y Simulación Computacional, el
joven capitán de Fragata compartió con este diario que mediante la
asimilación de tecnologías foráneas y una fructífera labor
innovadora, generaron productos propios de apreciada efectividad.
"Ello nos ha permitido ‘poner a punto’ un gran número de sistemas
coheteriles que defenderán el suelo patrio si el enemigo nos
agrediera militarmente", manifestó.
Para Cabrera, la experiencia adquirida en esta materia sitúa al
colectivo de especialistas en una posición ventajosa para
desarrollar cohetes de entrenamiento con nuestros recursos.
Sin duda, la obra resumida de estos tres oficiales investigadores
es una muestra del abnegado trabajo que día a día hacen mujeres y
hombres de ciencia de las FAR para mantener lista la técnica de
combate en sus diferentes modalidades y salvaguardar nuestra
soberanía. |