|
Hacia una producción porcina sostenible
La necesidad de no sustentar el crecimiento de
la producción porcina en los alimentos procedentes del mercado
exterior ha hecho que la propia cooperativa genere soluciones
alimentarias con buenas conversiones y bajos costos
Freddy Pérez Cabrera
La experiencia del municipio villaclareño de Placetas demuestra
que es posible incrementar la producción de carne de cerdo y
sustituir gran parte de los cuantiosos recursos invertidos por el
Estado en la compra de piensos y otros insumos necesarios para el
crecimiento de la masa porcina.
En
la cooperativa Horacio Rodríguez, que dirige Olivia González, ganan
adeptos los llamados microconvenios, a través de los cuales los
campesinos contratan entre cinco y diez puercos, una cifra más
sostenible desde el punto de vista de la alimentación y de menor
impacto ambiental.
Baste decir que el pasado año ese municipio produjo 1 718
toneladas de carne, sin contar la comprada a los productores
particulares, con la cual sumaron 2 243, una cifra nunca alcanzada
en el territorio y a la que muy pocos en el país han podido llegar.
En el éxito influyeron varios factores, en especial, el
protagonismo asumido por las cooperativas campesinas del municipio,
eslabón productivo fundamental del programa, en completa armonía con
la Empresa Porcina, según reconoció Ramón Rodríguez Rodríguez,
director de dicha entidad en Villa Clara.
Ellas concentran la mayor parte de la tierra disponible y
constituyen, además, el escenario ideal para desarrollar los insumos
capaces de sustituir, de manera gradual, las importaciones de
cereales como el maíz y la soya, explicó el funcionario.
Santiago
Cuéllar, otro productor de Placetas, no reporta una sola muerte en
sus aposentos.
El pasado año, Villa Clara produjo 16 300 toneladas de carne
porcina — 240 por encima de lo previsto—, la mayor cifra del país,
el 80% de las cuales fueron entregadas por el sector cooperativo y
campesino a través de los convenios firmados en sus diferentes
modalidades, por cuyo concepto la provincia logró ahorrar cerca de
14 mil toneladas de cereales.
La necesidad de no sustentar el crecimiento de la producción
porcina en los alimentos procedentes del mercado exterior, nos llevó
a ganar en conciencia del protagonismo que deben tener los
campesinos en esta tarea, asegura Félix González Viego, presidente
en la ANAP en la provincia, quien explica que ahora es la propia
cooperativa la generadora de la mayor parte del alimento a consumir
por la masa porcina y firma con el productor los diferentes tipos de
convenios establecidos: al destete, preceba, ceba terminal,
reproductora, centro de monta y los microconvenios.
Todos ganan: el país y el campesino, asegura González Viego. Las
mieles son de producción nacional. El llamado yogur, fabricado a
base de yuca, boniato o malanga, es elaborado en la finca, con lo
cual garantiza un suministro más estable del alimento, que es
combinado con el Nuprovim, un suplemento nutricional ensayado con
éxito en Placetas, el cual permite la sustitución de gran parte de
los cereales importados.
Estadísticas de la Empresa Porcina demuestran la viabilidad de
esta forma organizativa, con cuya aplicación el costo para producir
cada tonelada de cerdo en banda no sobrepasa los 400 dólares,
mientras en el mercado mundial se cotizaría en unos 2 000.
Olivia, una mujer
para respetar
Olivia González Chen es la presidenta de la Cooperativa de
Crédito y Servicios Horacio Rodríguez, la mayor aportadora de carne
de cerdo en Placetas, con cerca de 500 toneladas.
Ella asumió la dirección de la cooperativa en el 2003 cuando
acumulaba más de 12 000 pesos en pérdidas. Tal situación comenzó a
revertirse ese propio año, y hasta ahora siempre ha reportado
ganancias, incluyendo las del pasado año en el cual llegaron a los
49 000 pesos de utilidades.
Abanderada de los convenios porcinos, esta dama predica con el
ejemplo, pues en su finca tiene 120 animales en la modalidad de ceba
comercial y 6 reproductoras, a los cuales da un tratamiento casi
maternal.
Mientras camina por la nave donde se alojan los animales, explica
las ventajas de que la cooperativa asuma directamente la
responsabilidad con los convenios.
Primero, simplifica los trámites burocráticos que antes debía
realizar el campesino a través de la Empresa Porcina, los que muchas
veces, hasta por la falta de un papel atrasaban la crianza uno o dos
meses; segundo, consolida a la cooperativa como el eslabón más
importante de la producción, mientras porcino se convierte en una
empresa prestadora de servicios, entre ellos, el asesoramiento
técnico, la capacitación del personal, la transportación y la
entrega de los insumos básicos como son los medicamentos, el
combustible, las semillas, además de laborar en aras del
mejoramiento genético.
Otra ventaja es que los alimentos suministrados por esa entidad
los distribuimos nosotros, en dependencia de las necesidades de cada
cual. Creo, además, que por primera vez nos sentimos verdaderos
representantes de los intereses económicos de los campesinos, como
la empresa socialista que somos, tal como lo estipula la Ley 95,
asegura Olivia. |