GUATEMALA, 15 de enero (PL) — Un guatemalteco de la misión de la
ONU para Haití narró a un periódico local sus vivencias durante y
después del terremoto y la situación imperante hoy en esa nación
caribeña.
Prensa Libre inserta en su edición digital las declaraciones de
Juan Carlos Araujo, ofrecidas por correo electrónico tras el sismo
de 7,0 grados Richter, quien labora hace casi cuatro años para la
organización internacional en Puerto Príncipe.
Aquí todo es un caos total y creo que lo peor todavía está por
venir. Estoy a cargo de un centro de atención de la ONU con más de
200 heridos, es una locura, señaló al rotativo.
Araujo dijo que a poco del fenómeno telúrico logró hablar por
teléfono con sus familiares en Guatemala, pero inmediatamente
después las comunicaciones se cortaron.
Se escuchaban comunicaciones muy confusas por la radio, gente
gritando y pidiendo auxilio porque estaba atrapada, se trataba de
colegas que tienen equipos con frecuencias de las Naciones Unidas.
Después del terremoto y de 13 réplicas se observan cuerpos
tirados en la calle por todos lados, gente herida sentada y muchas
personas con la mirada perdida, la mayor parte de la ciudad quedó
colapsada, de acuerdo con el relato.
Araújo agregó que hay necesidad de todo, casi no hay comida, hace
falta agua. También se necesitan equipos de rescate y búsqueda, ya
que todavía hay mucha gente atrapada dentro de los edificios
colapsados.
Ante el drama y el panorama tan desolador el guatemalteco afirmó
tener muy claro qué hacer, pues se quedará en Haití.
Hay muchas cosas bajo nuestra responsabilidad y en este momento
es cuando tenemos que ayudar a los demás, y dejar un poco de lado lo
personal, sin descuidar nuestra integridad, opinó.