El Departamento de
Trabajo informó que el poder adquisitivo de las familias
estadounidenses se redujo en 2009 por menores salarios, pérdida de
empleos y el encarecimiento de los combustibles.
El período, que coincidió con el primer año de mandato del
presidente Barack Obama, fue considerado negro en ese indicador, y
en él las empresas trasladaron a sus asalariados gran parte de las
dificultades.
También se encarecieron la atención médica y la educación, entre
los servicios fundamentales.
Ese y otros factores mermaron el poder adquisitivo de los núcleos
familiares en 2009, en el que los precios al consumidor subieron 2,7
por ciento, contra el 0,1 de 2008, el menor aumento en más de medio
siglo.
El estancamiento de los salarios y la pobre creación de empleos
frenaron el gasto de los consumidores y ensombrecieron las
perspectivas de una recuperación, coincidieron expertos.