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¿Y cuándo se hará el inventario de los terroristas
que radican en EE.UU.?
JEAN-GUY ALLARD
Estados Unidos, el país que pretende buscar, de manera absurda,
terroristas de Al Qaeda en vuelos procedentes de Cuba, es el
santuario privilegiado de una importante colonia de terroristas,
torturadores, esbirros y mandatarios asesinos.
El
terrorista Luis Posada Carriles, uno de los autores intelectuales de
la voladura en 1976 de un avión civil cubano en pleno vuelo, vive
tranquilamente en territorio de los Estados Unidos.
Además de haber iniciado, orientado, financiado y manejado el
terrorismo contra Cuba a través de sus órganos de inteligencia o de
grupos miamenses, cuya existencia han fomentado; Estados Unidos ha
alentado, apadrinado o inspirado actividades ilegales a lo largo del
continente, cuyos autores luego ha albergado.
Desde Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, autores confesos de
la destrucción en vuelo de una aeronave cubana en 1976, con la
muerte de sus 73 pasajeros, hasta los autores de actos de terrorismo
contra gobiernos progresistas de la América Latina de hoy,
Washington nunca se ha ofendido de ver aparecer en su territorio
autores de conspiraciones asesinas o individuos criados o reclutados
por sus servicios para sembrar la muerte.
Acerca de Posada, la red Internet está repleta de sus confesiones
y de relaciones de sus crímenes ya sea como instructor de
terroristas en los Everglades, el comisario policial Basilio en
Caracas, narcotraficante suministrando armas a la contra
nicaragüense, autor de múltiples planes de magnicidio o promotor de
actos de terrorismo en territorio cubano.
De su cómplice Orlando Bosch, un pediatra psicópata, los archivos
de los años 60 de la prensa miamense reflejan sin tantos escrúpulos
sus "hazañas" como jefe del terrorista MIRR, del "Ejército cubano
anticomunista" o de "Acción Cubana".
Fue jefe, siempre por decisión de la CIA, de la terrorista
Coordinadora de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU), cuyas
operaciones figuraron entre las más sangrientas de toda la historia
del terrorismo en el continente.
El 28 de julio de 1960, Bosch llegó a Miami con una visa de 30
días. Pero 50 años después, burlándose de la Justicia venezolana y
disfrutando como Posada y muchos otros de la protección activa de la
CIA y de los politiqueros mafiosos, se cura de senilidad
intermitente en un bungalow de Hialeah.
UNa LISTA
INTERMINABLE DE ASESINOS
Es interminable la lista de los terroristas radicados hoy en
Estados Unidos, que conspiraron y actuaron contra Cuba con las
técnicas enseñadas en las academias USA del terror y que siguen
beneficiándose de la complicidad o de la condescendencia del
aparato, que hoy hace listas de naciones.
Ya con la caída de la dictadura pronorteamericana de Fulgencio
Batista, los asesinos cubanos más repugnantes, tales como Esteban
Ventura, Rolando Masferrer, Julio Laurent, y Pilar García,
encontraron de inmediato refugio en la Florida, donde vivieron
lujosamente con el dinero robado al Estado a su salida de la Isla.
De los años de la estación CIA de Miami, la multimillonaria JM/WAVE,
surgió el enorme contingente de gángsteres que la agencia recicló,
después de Playa Girón, en elementos claves de sus operaciones
continentales, tanto con la DISIP venezolana como en las filas de la
policía secreta del dictador chileno Augusto Pinochet y en los
aparatos de represión de distintos regímenes, a los que otorgó un
apoyo inconfesable.
Desde los hermanos Novo Sampoll, Pedro Crispín Remón Rodríguez y
Gaspar (Gasparito) Jiménez, hasta Reinol Rodríguez, Antonio (Tony)
Calatayud, Nelsy Ignacio Castro Matos, Roberto Martín Pérez y Sixto
Reinaldo Aquit Manrique, Héctor Francisco Alfonso Ruiz, alias Héctor
Fabián, y Ángel Alfonso Alemán, son decenas y decenas de asesinos,
que siguen ahí con estatuto de intocables.
ASESINOS PINOCHETISTAS Y GOLPISTAS VENEZOLANOS
La lista de estos terroristas, torturadores, esbirros y
mandatarios asesinos hospedados y amparados por Estados Unidos es
aún mucho más larga. Se extiende desde torturadores del régimen
militar argentino hasta agentes pinochetistas, tales como Michael
Townley, asesino con los hermanos Novo del canciller chileno Orlando
Letelier.
Entre muchos otros militares fascistas salvadoreños, el capitán
Álvaro Saravia asesino del arzobispo Oscar Arnulfo Romero, quien se
ha beneficiado de la hospitalidad estadounidense.
Mercenarios de la contra nicaragüense y Tonton Macoutes de Haití
también aparecen en este inventario, que queda por completar e
investigar.
Cuando se considera a Venezuela revolucionaria, aparecen en Miami
torturadores como Joaquín Chafardet; auténticos fascistas como
Salvador Romaní y Ricardo Koesling; los ex agentes de la DISIP Johan
Peña, Pedro Lander, José Antonio Guevara, quienes participaron en el
complot de asesinato del ex fiscal Anderson, al lado de Patricia
Poleo, también refugiada en la Florida.
Carlos Andrés Pérez, CAP como le dicen sus allegados, primer
responsable de la represión contra la sublevación popular venezolana
de 1989 conocida como El Caracazo, está hoy exiliado en Estados
Unidos.
Torturador y asesino de la policía secreta bajo CAP, Henry López
Sisco está vinculado a una larga sucesión de asesinatos,
desapariciones y abusos desencadenados en los años 70 para eliminar
a grupos de jóvenes rebeldes.
Alfredo Peña, el ex alcalde del Distrito Metropolitano de Caracas
quien se hizo responsable de las muertes ocurridas en esta ciudad en
abril del 2002 también se esconde en EE.UU.
También están en Miami los golpistas Carlos Fernández, ex jefe de
Fedecámaras, y Daniel Romero, que leyó en público el decreto que
suspendía la Asamblea Nacional y las instituciones democráticas.
GONI CONSPIRA CON LOS MILLONES ROBADOS
El ex mandatario boliviano Gonzalo Sánchez de Lozada (Goni) fue
responsable de una represión genocida contra el pueblo en el 2003,
que costó la vida de 67 civiles y más de 300 heridos de bala.
Desde el territorio estadounidense, Goni se dedica ahora a
financiar movimientos contra el Gobierno del presidente Evo Morales.
Hugo Achá Melgar, identificado como el representante en Bolivia
de la Fundación Human Rights (FHR), financiador de la pandilla
terrorista desarticulada el día 16 de abril del 2009 en Santa Cruz,
mientras urdía el asesinato de Evo, también ha escogido el camino de
Estados Unidos como varios personeros de la misma filiación.
Sin ningún argumento Washington difama a Cuba, mientras se queda
de brazos cruzados ante los terroristas y promotores confesos del
terror dentro de sus propias fronteras. |