No
fue hasta que lo anunciaron públicamente ayer que Idelier supo que
asistiría al Congreso de la juventud cubana, aunque quizás las
miradas de orgullo de quienes pasaban a su lado ya le hicieran
sospechar tamaña alegría. Fueron el abrazo de su madre, el beso de
la novia, el apretón de manos de sus amigos y el regocijo de quienes
lo vieron hacerse hombre en la Policía Nacional Revolucionaria lo
que le hizo caer en cuenta de la responsabilidad que asumía como
delegado directo a la cita de los jóvenes en abril.
Cuentan que no hubo un voto en contra de su designación; no hubo
un solo motivo en aquella reunión, para negarle al capitán Idelier
Bombino Bravo la posibilidad de asistir al Congreso de su
organización. En cambio, sobraron las manos alzadas en signo de
aprobación.
Desde aquel día y hasta hoy se repiten las mismas palabras para
hablar de este joven, que igualmente milita en las filas del Partido
Comunista: consagración, entrega, respeto, dignidad¼
Pero él de algo está seguro: "No soy, ni remotamente, el único". Y
eso lo confirman los miles de muchachos que, sin sobrepasar aún los
treinta años de edad, encaran las situaciones más extremas, salen de
sus casas sin la certeza del regreso, se alejan de sus familias para
mantener el orden a cientos de kilómetros del barrio que los vio
nacer, o se mantienen en constante vigilia mientras otros con sus
mismas edades disfrutan de un concierto o simplemente descansan.
Honrar a estos jóvenes fue la mejor manera que escogió la PNR
para celebrar sus 51 años de fundada. Hasta La Habana del Este,
lugar con sobrados méritos en la prevención del delito, llegaron
para compartir con Idelier y sus compañeros, Lázara Mercedes López
Acea, primera secretaria del Partido en la capital, Juan Contino
Aslán, presidente del Gobierno en Ciudad de La Habana, jefes del
Ministerio del Interior, y otros dirigentes políticos y de masas.
El general de cuerpo de ejército Abelardo Colomé Ibarra, miembro
del Buró Político y ministro del Interior, envió un mensaje de
felicitación para esos héroes silenciosos, como los calificara
Fidel, que en medio de un mundo cada vez más inseguro tienen la
inmensa responsabilidad de ser protagonistas de uno de los frentes
de batalla más estratégicos para defender la Patria. Recordó,
además, a los tantos combatientes, jóvenes en su mayoría, que
ofrendaron sus vidas mientras cumplían con su deber.
De esta gesta heroica hablará el capitán Idelier cuando le toque
su oportunidad en el IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas,
pero también tendrá que mencionar los tantos desafíos que hoy tiene
nuestra Policía Nacional Revolucionaria: cómo conseguir una mayor
preparación de los combatientes, cómo lograr una mejor captación,
por qué tantos jóvenes, sobre todo de la capital, no optan por esta
especialidad, cómo solucionar el déficit de fuerzas y cómo rescatar
el reconocimiento social que años atrás disfrutaba la Policía.
Son esos debates los que harán del IX Congreso una cita
diferente. El país necesita que sus buenos jóvenes tomen la batuta.