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Con el odio despertado allí contra la fuerza
pública, por los inenarrables horrores de Ventura y de Pilar García,
la caída de Batista iba a producir una desorganización en la
ciudadanía
Fidel
en Santiago de Cuba, 1ro. de Enero de 1959
Galería de asesinos
Faltarían muchos nombres de asesinos como
Alberto del Río Chaviano, Rolando Masferrer, Manuel Ugalde Carrillo,
Fermín Cowley, Jesús Sosa Blanco, Orlando Piedra, José Eleuterio
Pedraza, Alejandro García Playón, Hernando Hernández, los hermanos
Rafael y Juan Salas Cañizares y muchos más que hicieron del luto la
cotidianidad de nuestra dolida Patria de entonces. Esta es solo una
muestra de esos bárbaros, muchos, además, huyeron junto a su tirano
jefe el 1ro. de enero de 1959 para ser recibidos por sus amos
imperiales.
José María Salas Cañizares
Teniente
coronel del ejército batistiano. Sus crímenes más horrendos los
cometió en Santiago de Cuba, como aquel que segó la vida del joven
Frank País García, a quien su propia madre, le contó y taponeó 36
perforaciones en el cuerpo "no seguí porque me parecía que le
dolía", dijo doña Rosario. Como baldón de ignominia, le apodaron "Massacre".
Huyó cobardemente cuando triunfó la Revolución, a la guarida de otro
asesino, Leónidas Trujillo, en República Dominicana.
Esteban Ventura Novo
Teniente
coronel. Organizó y dirigió las más grandes matanzas de jóvenes que
recuerda la historia de la capital cubana, entre ellas la que acabó
con las vidas de Juan Pedro Carbó Serviá, Joe Westbrook, Fructuoso
Rodríguez y José Machado, el 20 de abril de 1957; el 12 de
septiembre de 1958 acribilló a balazos a Alberto Álvarez, Reinaldo
Cruz, Maño Valdés, Onelio Dampiel, Lidia Doce y Clodomira Acosta. Y
el 8 de noviembre del propio año a Ángel Ameijeiras (Machaco), Pedro
Gutiérrez y Rogelio Perea. Fue llamado el Monstruo de la Quinta
Estación o el Sicario de traje blanco.
Conrado Carratalá Ugalde
Su
sed de sangre no tenía límites y lo llevó de vigilante a Coronel de
la policía. A fines de 1956 arrestó al Padre Ramón O’ Farril,
acusado de ocultar a ocho jóvenes revolucionarios en el templo a su
cargo. Le exigió la delación. Su negativa determinó cuatro días de
torturas. El sacerdote terminó con los oídos sangrantes, las
costillas fracturadas y ultrajada su dignidad. Torturó al joven
Sergio González "El Curita", a quien le extirparon sus partes y
luego fue vilmente asesinado. Participó en la masacre del
penitenciario Castillo del Príncipe, disparando la ametralladora a
mansalva contra 500 presos políticos.
Pilar García
Pilar
García: nombre de mujer y alma de asesino. Estaba retirado y volvió
a las filas del ejército para deshonrar el uniforme. En Matanzas
escribió páginas de terror e implantó lo que se llamó descocadamente
"método García", que era simple y llanamente el asesinato por la
espalda y desató una carnicería contra los asaltantes del cuartel
Goicuría. Colocado en la jefatura de la policía nacional aterrorizó
a La Habana, y en los días de la frustrada huelga general dictaba
órdenes que crispaban a sus propios hombres. "No me consulten
nada... "M", "M" y repetía sin cesar la inicial fatal que
significaba que debían ultimar a los prisioneros hechos por los
carros perseguidores.
Agustín Lavastida
Agustín
Lavastida fue jefe del SIR en Holguín de donde se le trasladó a
Santiago en las horas más angustiosas de la ciudad heroica.
Coincidió allí con José María Salas Cañizares (Massacre) y así,
mientras Rodríguez Ávila y Cruz Vidal eran jefes del regimiento, la
pareja compuesta por Salas Cañízares y Lavastida tenían la ciudad en
un puño, un puño tinto en sangre. Después cuando "Massacre" fue
trasladado a Holguín, Lavastida volvió a unírsele y ellos recordaron
a los holguineros que si Cowley había muerto, ellos dos seguían
vivos y preocupados por continuar abriendo fosas en la necrópolis de
la ciudad de la Periquera.
Irenaldo García
Irenaldo
García Báez ascendió vertiginosamente después del 10 de marzo. De
teniente que era, agregó una palabra más a su rango y se convirtió
en teniente coronel. Había dos razones para ello: era hijo de Pilar
y tenía alma de criminal. Se le nombró segundo jefe del SIM y son
muchos los cubanos que pueden contar historias en las que IGB figura
como el verdugo mayor, este hombre joven se entregaba en cuerpo y
alma a la nefasta tarea de ahogar en sangre todo intento de
libertad. Utilizando el slogan de una firma cigarrera bien podía
decir. "De mi padre lo aprendí".
Julio Laurent
En
el desfile de asesinos del régimen, la Marina de Guerra tiene su más
alto representante en Julio Laurent, oficial del Servicio de
Inteligencia Naval. Entre sus numerosas víctimas se encuentra el
capitán Jorge Agostini al que puede agregarse una lista que llevaría
páginas. Enviado a operaciones en tierras de Oriente, ultimó a
prisioneros indefensos y sembró el terror y la muerte. Su centro de
operaciones lo tenía últimamente en el Castillo de la Chorrera
adonde llevaba a sus víctimas.
Lutgardo Martín Pérez
Lutgardo
Martín Pérez, tenía físicamente el tipo de matón a sueldo. Y lo es
también de sentimientos. Comenzó su carrera al lado de otro criminal
de guerra, de Rolando Masferrer. Así se ganó los ascensos, desde
sargento que era hasta ostentar las estrellas de teniente coronel
que, como las de ventura chorreaban sangre de inocentes. Hombre
vasto, sin preparación y sin cultura, no entendía más idioma que el
de la fuerza. Y abusó de ella mientras la tuvo a su disposición.
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