Con esa idea había propuesto ya su celebración el belga Jacques
Rogge, cuando se convirtió en el octavo presidente del COI allá por
el 2001, si bien no fue hasta el 5 de julio del 2007 que el órgano
rector del deporte mundial le ofreció el visto bueno definitivo
durante su 119 sesión en Ciudad de Guatemala. De ese modo, el 21 de
febrero del 2008, se procedió a la elección de la sede que terminó
adjudicándose Singapur por 53 votos frente a 44 de Moscú.
Sede de la 117 sesión del COI en el 2005, la ciudad estado
asiática había lanzado desde entonces su candidatura formal para
albergar un evento multidisciplinario de semejante magnitud,
granjeándose las simpatías del COI para dicho empeño, por su alta
conectividad con el mundo, su reciente independencia como nación y
su excelente armonía multirracial. Sin duda, los requisitos idóneos
para la cita juvenil. Y la verdad es que hasta ahora no ha
decepcionado, pues según expresó hace unos meses el ucraniano Sergey
Bubka, al frente de la comisión encargada de supervisar la
organización de los Juegos, su Comité Organizador ha logrado hacer
realidad los conceptos proyectados por el COI para este certamen,
con un avance significativo en todos sus preparativos, especialmente
los relacionados con los escenarios deportivos y el resto de la
infraestructura.
El
titular del COI, Jacques Rogge, finalmente verá cumplida su
iniciativa de efectuar estos juegos.
Sin alcanzar las proporciones de los Juegos Olímpicos, Singapur
concitaría el concurso de unos 3 600 atletas de 205 naciones, cada
una de las cuales asistiría como mínimo con cuatro representantes,
agrupados por rangos de edad (14-15 años y 16-18) según la
disciplina en cuestión.
Así, en principio, los Juegos incluirían los 26 deportes
presentes en el programa competitivo de Londres’12, aunque con un
número más reducido de pruebas —que no llegarían a 200—, pues el COI
desestimó la participación en el polo acuático, la natación
sincronizada y el slalom en canoa.
Las
mascotas oficiales Lyo y Merly brindarán la bienvenida al evento.
Igualmente asumió decantarse por un único torneo en el voleibol,
entre las especialidades de sala y playa, en tanto algo similar
sucedería con las competencias del baloncesto, en las que la
modalidad tradicional podría verse sustituida por el "Streetball",
una versión callejera muy parecida a la "guerrilla", que se disputa
con menos jugadores. Siguiendo esta misma línea, las disciplinas de
mountain bike y BMX desplazarían a las de pista y ruta en el
ciclismo.
De ahí que los deportes (y su número de pruebas) serían entonces:
atletismo (22), badminton (2), baloncesto (2), balonmano (2), boxeo
(8), canotaje (2), ciclismo (4), clavados y natación (22),
equitación (3), esgrima (6), fútbol (2), hockey (2), gimnasia (12 en
la artística, dos en la rítmica y otras dos en el trampolín), judo
(8), lucha (22), pentatlón moderno (3), pesas (11), remo (4),
taekwondo (20), tenis (4), tenis de mesa (2), tiro con arco (3),
tiro deportivo (4), triatlón (2), vela (4) y voleibol (2).
Los
pictogramas están inspirados en el propio emblema de la cita,
denominado Espíritu de la Juventud.
Más allá de la escena competitiva, lo que destacaría en estos
Juegos sería su extenso programa de Educación y Cultura, con
infinidad de expresiones artísticas, foros y festivales en torno al
espíritu olímpico y la diversidad cultural que se espera impregnen a
la reunión y también —por qué no— a las nuevas generaciones de todo
el mundo, bajo el lema "Aprender para conocer, aprender para ser,
aprender para hacer, y aprender para vivir juntos" (Learning to
know, learning to be, learning to do, and learning to live together).
Al fin y al cabo ese es el futuro que se pretende promover con su
celebración. Un futuro al que bien valdría la pena asistir.