Agricultura suburbana en Camagüey

Las primeras 75 fincas

Miguel Febles Hernández

Sin ánimo de triunfalismo prematuro, mucho menos de crear expectativas que superen la realidad misma de un sector fuertemente dañado, lo que hoy acontece en los alrededores de la ciudad de Camagüey bien merece este reportaje.

Fotos del autor En la finca de la familia Kaida ceban 26 toros, tras entregar 16 con excelente salud y adecuado peso promedio.

Lo justifica el hecho de que allí tiene lugar un apreciable cambio de mentalidad en el campesinado y los trabajadores agropecuarios de la zona, con una fuerte y arraigada tradición ganadera, y reacios, por tanto, a transformar sus tierras en plantaciones de viandas y granos, algo que en épocas pasadas era prácticamente inconcebible.

Estimulados por el movimiento productivo surgido a raíz de la puesta en marcha del programa de la agricultura suburbana, hace apenas ocho meses, los hombres y mujeres de la periferia de la capital provincial han asumido el reto, no como una propuesta más orientada desde "arriba", sino con la convicción de que es este el camino a seguir en la búsqueda de una agricultura sostenible, de acuerdo con las posibilidades económicas del territorio.

Fotos del autorPoco a poco se incrementan las áreas bajo riego, como esta perteneciente a la finca La Nueva Esperanza.

Lo hecho hasta ahora, que no es poco, se ha alcanzado, como dicen los campesinos, "a pulmón", con mucho trabajo, sin que medien asignaciones importantes de recursos, aunque sí una considerable labor de asesoramiento, capacitación, exigencia y atención individualizada hacia los productores, que ya ofrece los primeros frutos.

Quien recorre la circunvalación de la ciudad y se adentra en sus campos, puede constatar de inmediato que el panorama es otro: el marabú y la maleza van en franca retirada ante el avance de las fincas que sellan de sembrados y potreros lo que otrora fueran áreas ociosas.

LAS PRIMERAS 75

Ambicioso en sus propósitos, pero realista en su concepción, el programa de la agricultura suburbana prevé en Camagüey la creación, hasta el 2015, de 1 419 fincas, que en pleno funcionamiento atenderán más de 52 000 hectáreas de tierra, divididas en cuatro zonas de desarrollo que integrarán de manera armónica el quehacer ganadero, el cultivo de viandas y hortalizas, y la actividad forestal.

Fotos del autorAunque dedicada a la actividad forestal, en la finca Los Tamarindos crece también la producción porcina.

Para cerrar este año, según el cronograma de ejecución, el municipio cabecera provincial se propuso declarar "listas" las primeras 75 fincas, en un acto, más que protocolar, de fructífero intercambio con los productores para definir in situ si las unidades se ajustan realmente a los requisitos que exige el movimiento.

Sin dejar de reconocer las características de cada lugar, en cuanto a calidad de los suelos o existencia de agua, por solo citar dos ejemplos, el rigor prevalece en la selección: las fincas deben estar bien delimitadas y limpias de marabú, contar con un área dedicada al cultivo de viandas, disponer de tracción animal y los implementos necesarios, y hacer un uso adecuado de los fertilizantes orgánicos.

Presto también a verificar el cumplimiento de tales acciones, Granma se insertó en una de las cuatro comisiones que visitaron las 75 fincas, para coronar una maratónica jornada a través de 26 unidades, extendidas desde la UBPC Santa Rita, al norte de la ciudad, hasta la granja avícola Fabricio Ojeda, ubicada al extremo sur de la urbe.

Detalles más, detalles menos, todas las fincas inspeccionadas por los especialistas de la Delegación Provincial de la Agricultura pudieron demostrar su capacidad productiva, no con visión de futuro, sino ya con resultados a la vista que hablan por sí solos de que se marcha por el camino correcto.

VERGÜENZA GUAJIRA

Recuperar el título de principal polo platanero del municipio de Camagüey, constituye el objetivo que mueve hoy a los trabajadores de la UBPC Santa Rita, empeñada en estructurar sus 280 hectáreas en 13 fincas para los cultivos varios y cuatro para la ganadería.

El propósito les será perfectamente factible si siguen la lógica y el ejemplo de Bartolo Cuello Pérez, quien no concibe a un guajiro con vergüenza "que deje de sembrar la tierra, sabiendo la necesidad de comida que tiene el país". Ahí está, para demostrarlo, el hermoso platanal que crece vigoroso en condiciones de secano, quizás agradecido por las atenciones hasta ahora recibidas.

Ese sentimiento experimentan también cuatro mujeres —Yanelis, Celia, Ana y Mayra—, quienes acompañadas por Pablo Pérez, el boyero, asumieron una finca y ya tienen tres hectáreas sembradas de plátano en producción, mientras cultivan con celo femenino una "tabla" de yuca que promete abundante cosecha por su excelente estado vegetativo.

El Pilar, La Esperanza, La Fortuna, La Victoria, La Lucha¼ son, entre otros, nombres de fincas que transpiran optimismo, al igual que los hombres que las trabajan, pertenecientes a la Cooperativa de Créditos y Servicios Cándido González Morales, dedicada durante años exclusivamente al cultivo de hortalizas y que hoy diversifica producciones a tono con las exigencias del programa de la agricultura suburbana.

Muchas de esas áreas cuentan ya con sistemas de riego, yuntas de bueyes e implementos agrícolas, aunque no ha faltado tampoco la cooperación entre productores y una buena dosis de ingenio, como el empleo por Abel Francisco León de su mula Reina para las atenciones culturales del boniato, convencido de que el animal "trabaja por diez hombres bien plantados".

Similares transformaciones ocurren hoy en las fincas pertenecientes a las cooperativas Renato Guitart Rosell y Julio Antonio Mella, en las que poco a poco se abandona la condición de "monoproductores" para asumir un carácter mucho más integral, a través del incremento de la cría de cerdos, aves y carneros, la ceba estabulada de toros y la correcta rotación e intercalamiento de cultivos.

Se trata, apenas, de un primer paso en el largo camino hacia la autosuficiencia alimentaria de una ciudad, como la de Camagüey, de más de 300 000 habitantes que hoy, con todas las medidas en marcha, solo satisface el 25% de la demanda de viandas y el resto debe completarlo con aportes de otros municipios y provincias del país.

Sin embargo, lo visto y hecho hasta ahora augura excelentes resultados si no se pierde el azimut y la esencia del programa, máxime cuando ya, para el próximo año, otras 284 fincas están llamadas a incorporarse al movimiento con todo su potencial productivo.

 

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