Venezuela advirtió que
con la imposición de un pacto secreto en la Cumbre sobre Cambio
Climático de Copenhague Estados Unidos y sus aliados europeos
pretendían ignorar el Protocolo de Kioto.
El rechazo a ese documento carente de respuestas efectivas para
los problemas ambientales fue lo mejor que pudo ocurrirle al mundo,
señaló en una rueda de prensa la jefa del equipo negociador
venezolano en Copenhague, Claudia Salerno.
De acuerdo con la directiva del Ministerio de Ciencia y
Tecnología, la maniobra fraguada con la participación de apenas 26
de las 192 naciones convocadas a la capital danesa buscaba
incorporar a Estados Unidos (el único que no firmó Kioto) a un
mecanismo global paralelo al vigente desde febrero de 2005.
Eso representaba un riesgo grande para la humanidad porque ante
un instrumento jurídico paralelo y con menos exigencias, algunos
países se acogerían al nuevo para tener menos obligaciones con el
medio ambiente y la reducción de emisiones de gases de efecto
invernadero, apuntó.
Para nosotros era inadmisible que un grupo de amigos en un
cuartito fabricara rápido un texto destinado a escapar de Kioto,
expuso.
Salerno destacó en ese sentido el rol denunciante y
desenmascarador jugado en Copenhague por la Alianza Bolivariana para
los pueblos de nuestra América (ALBA).
Un grupo de países tuvimos el valor de detener el pacto que
sentaba las bases para destruir el Protocolo de Kyoto, uno de los de
mayor adhesión en el planeta, afirmó.
En respuesta a una pregunta de Prensa Latina, la experta explicó
que la postura del ALBA (formada por Antigua y Barbuda, Bolivia,
Cuba, Dominica, Ecuador, Honduras, Nicaragua, San Vicente y las
Granadinas y Venezuela) encontró el apoyo de otras naciones y de
movimientos ambientalistas.
Resulta significativo el respaldo del representante de Tuvalu, un
pequeño estado insular del Océano Pacífico a punto de desaparecer
por el impacto del Cambio Climático, dijo.
Ese funcionario lloró varias veces durante la Cumbre, cada vez
que no avanzaban las negociaciones, sin embargo, levantó su voz
cuando el ALBA se plantó en rechazo al proyecto secreto, agregó.
Según Salerno, el funcionario de Tuvalu aseguró entonces que
preferían desaparecer antes de plegarse a la maniobra a cambio de
unas monedas.
La funcionaria llamó además a los países desarrollados a
reflexionar en aras de asumir compromisos efectivos para salvar a la
especie humana.