Algunos
dirán que Jorge García terminó fundiéndose con el mar; otros sabrán
que su música y sus versos andarán para siempre en el aire de su
tierra. Ayer, antes del anochecer, sus cenizas fueron esparcidas en
la corriente del Golfo. Apenas contaba medio siglo de vida cuando
este último fin de semana un agresivo linfoma lo derribó.
Jorge
no era de los que se dejan vencer así como así. Hasta el último
minuto estuvo trabajando en un nuevo álbum (y DVD) que tituló
Trovadamente y en el que se había hecho acompañar por
integrantes del conjunto Ars Longa en busca de un sonido
renacentista para arropar sus temas.
Había estudiado música en el conservatorio Alejandro García
Caturla. A finales de los ochenta comienza a componer y a darse a
conocer en el ámbito trovadoresco. En 1991 acompaña a Noel Nicola en
una gira por Venezuela y graba su primer disco, Jorge García
(EGREM). Luego entregaría álbumes significativos como Más allá
(1996), Cambios (1998), y Jorge García en vivo (2007).
Aunque alguna vez me confesó que su obra más querida fue la
producción de Vamos todos a cantar (1999), homenaje de la
Nueva Trova a Teresita Fernández, que le valió al año siguiente un
Premio Especial Cubadisco.
De las canciones de Jorge, Nicola, otro gran ausente presente,
dijo: "Hay aquí buena música. Y buena poesía en un lenguaje bastante
directo, sin extremos, pero con un discurso sólido, con muchos
chispazos de ingenio, que logra, ante todo, lo más ansiado por
cuanto artista ha sido: comunicar".