El pueblo de Caimanera, municipio de la provincia de Guantánamo
donde Estados Unidos mantiene una base militar contra la voluntad de
los cubanos, celebra hoy el aniversario 51 de su liberación por
tropas del Ejército Rebelde.
Los más de ocho mil habitantes del poblado recuerdan la fecha que
marcó la transformación económico-social del territorio, colindante
con el centro de torturas internacional en que la administración
Bush convirtió el enclave militar, antro que perdura a pesar de la
retórica de Obama.
El 19 de diciembre de 1958 fuerzas rebeldes al mando de Demetrio
Montseny Villa atacaron y liberaron definitivamente el poblado, el
cual el 13 de abril del propio año había sido asediado por las
tropas dirigidas por el entonces capitán Raúl Menéndez Tomasevich.
La liberación del poblado de pescadores y salineros dignificó a
sus habitantes, cuyo honor mancharon marines yanquis, quienes la
colmaron de vicios, cultivaron allí la prostitución y cometieron
abominables crímenes como el de Fabio Rosell del Río.
Caimanera remonta su historia al 20 de abril de 1494, cuando
Fernando Colón, hijo del Gran Almirante, describe durante el segundo
viaje de su padre, que "tras bojear Cuba penetró al llamado Puerto
Grande, cuya entrada era profundísima y tenía de boca 150 pasos", en
referencia a la bahía de Guantánamo.
Siglos después, el 14 de junio de 1741 el almirante Edward Vernon,
jefe de la flota británica en el Caribe, echa anclas en la bahía de
Guantánamo y la bautiza como Cumberland, rada que intentó ocupar,
propósito frustrado por guerrillas cubanas.
Fue en 1902, bajo la Enmienda Platt, que los norteamericanos
clavaron el puñal a la soberanía cubana y establecieron la base
aeronaval repudiada hoy en el mundo entero por ser símbolo de
la tortura entronizada por Estados Unidos en nombre de la supuesta
"lucha contra el terrorismo".