Muchísimas
gracias, señora Ministra, Presidenta de la Conferencia.
Primero, agradecer por permitirme nuevamente intervenir, como
otros presidentes que intervinieron el día de ayer, así como también
en el día de hoy.
Me siento sumamente preocupado sobre la forma como se quiere
intentar aprobar un documento por presidentes que llegaron en el
último momento; hay presidentes, delegaciones, que estamos, desde
hace dos o tres días atrás, respetando las formas de negociación
para llegar a un acuerdo.
Saludo las palabras del Secretario General de las Naciones
Unidas, donde textualmente dijo: "Ha llegado el momento de todos".
Esto es de todos y no de unos pocos.
Denunciamos desde acá que todavía hay grupos de presidentes que
siguen trabajando un documento de pocos, no es de todos los
presidentes; menos será de los pueblos del mundo que luchan por la
vida y por la humanidad (Aplausos).
Comparto algunas palabras de los presidentes que han intervenido
en esta mañana. De aquí debemos salir orgullosos de este evento, y
eso es trabajando de manera transparente, democrática, para tener
documentos que permitan salvar vidas.
También rescato las palabras del presidente Obama, dijo: "No
venimos a hablar sino a actuar". Si queremos actuar, quiero pedirle
que a partir de este momento cumpla con el Protocolo de Kyoto, y así
vamos a creer que venimos a actuar y no a hablar (Aplausos); que a
partir de este momento, toda la plata que se destina a las guerras
se destine para salvar vidas humanas, y así vamos a creer que
venimos aquí a actuar y no solamente a hablar (Aplausos).
Queridos presidentes, hermanos presidentes, delegaciones de todo
el mundo:
Aquí está en debate si vamos a vivir o si vamos a morir, aquí
estamos debatiendo si vamos a salvar vidas o vamos a matar. Y las
diferencias, es muy claro, son con relación a las temperaturas —yo
no soy experto, quiero ser muy sincero—-, y de acuerdo con las
explicaciones de nuestros técnicos que van trabajando, ¿cuáles son
las diferencias? Países que quieren, por ejemplo, permitir que la
temperatura del mundo se incremente a 2º centígrados. Y de acuerdo
con las orientaciones y las vivencias, elevar la temperatura en el
mundo a 2º centígrados es eliminar a islas en el mundo, es eliminar
las nevadas de las montañas de los Andes, es eliminar las nevadas de
todo el mundo. Es gravísimo, y eso nuestros pueblos no lo van a
aceptar, y tarde o temprano lo van a juzgar.
Otro tema está en debate. Los países industrializados
irracionalmente, llamados en otras palabras países ricos, esas
potencias, ¿qué nos plantean? Lo que ellos plantean es cómo reducir
de manera real sus emisiones de gases en un 50%. Los planteamientos
de los pueblos que luchan por la vida son, por lo menos, reducir,
hasta el 2050, de un 90% a un 100%. Eso está en debate, lo he
entendido así.
Entonces acá tenemos profundas diferencias: unos plantean
solamente reducción de esos gases de efecto invernadero en un 50%, y
otros planteamos reducción del 100%. Si no hay acuerdo —yo quiero
reiterarles—, si no hay acuerdo en estos niveles de presidentes,
¿por qué no someternos a los pueblos? Es lo más democrático.
Yo aprendí, en este corto tiempo de presidente, que mejor es
gobernar subordinado a nuestros pueblos, que mejor es gobernar
entendiendo y atendiendo las demandas de nuestros pueblos, es lo más
importante, y es una democracia participativa donde nuestros pueblos
deciden.
Me atrevería a decir, incluso en abril del próximo año se
recuerda el día internacional de la Madre Tierra, ¿por qué no los
países? Sometamos a nuestros pueblos, mediante un referendo, estas
diferencias que tenemos los presidentes, y apliquemos lo que decidan
nuestros pueblos en temas del cambio climático (Aplausos).
Para qué vamos a estar forzando grupos, unas peleas, discusiones
internas, trabajo secreto, oculto. Yo no comparto, de verdad, las
formas como quieren manejarse desde acá, y por eso quiero apelar a
las palabras del Secretario General de las Naciones Unidas: ha
llegado el momento de todos, y debe ser de todos y no de pocos.
Queridos presidentes, para terminar esta pequeña intervención, no
podemos seguir acá días y días, ustedes saben que tenemos muchas
responsabilidades, yo tengo que retornar esta tarde; pero quede bien
claro que dejo esta propuesta de someterlo a nuestros pueblos; pero
también, si hablamos de la vida, seamos muy responsables. ¿La
responsabilidad radica en qué? En vez de seguir destinando plata a
bases militares, a intervenciones militares, esa plata hay que
destinarla para salvar al planeta Tierra, así, realmente, vamos a
ser responsables todos.
De verdad, nos corresponde actuar de manera conjunta,
transparente, pero no solamente transparencia de todos los
presidentes, sino consultando permanentemente a nuestros pueblos.
Nuestros pueblos saben sus problemas, pero también saben sus
respuestas, y esa es la vivencia que yo tengo. Puedo compartir una
experiencia de una vivencia de cuatros años de presidente: cuando
gobernamos sometidos a nuestros pueblos los resultados son mejores,
porque trabajamos la igualdad en nuestros pueblos; pero quiero
decirles que estamos debatiendo problemas del medio ambiente,
problemas llamados cambio climático, y es obligado debatir de dónde
viene este problema del cambio climático, quiénes son los
responsables, desde cuándo hay responsabilidad. Y la responsabilidad
es del sistema capitalista; si no entendemos, si no identificamos a
los causantes del cambio climático, seguramente va a haber tantas
conferencias, tantas cumbres de jefes de Estado y nunca vamos a
resolver ese tema. Y por eso —quiero ser muy sincero—, si queremos
salvar las vidas, si queremos salvar a la humanidad, si queremos
salvar al planeta Tierra, es obligado cambiar ese modelo, ese
sistema capitalista y así salvaremos a la humanidad.
Muchísimas gracias (Aplausos).