El municipio especial Isla de la Juventud se ha mantenido
históricamente libre de rabia, y ocho provincias llevan más de 30
años sin notificar la enfermedad en humanos. Ellas son La Habana y
Ciudad de La Habana, Matanzas, Villa Clara, Sancti Spíritus, Ciego
de Ávila, Camagüey y Guantánamo.
En relación con la rabia animal se observa una reducción en gran
parte de las provincias, como, por ejemplo, Guantánamo, que en las
últimas tres décadas solamente ha registrado dos casos en
murciélagos: uno en el 2005 en el municipio de Guantánamo y el otro
en el 2008 en el Manuel Tames.
Las autoridades sanitarias mantienen una sistemática vigilancia
epidemiológica atendiendo a que la mangosta, el perro y los
murciélagos son un importante reservorio natural de este
padecimiento transmitido por la saliva o la baba de un animal
rabioso.
Este año se han diagnosticado 75 animales afectados por la rabia,
predominantemente en zonas suburbanas y rurales: 32 mangostas, 29
perros, seis gatos, seis bovinos, un equino y un murciélago, lo que
representa una reducción de un 50,7% cuando se compara con el 2008.
Entre las acciones realizadas para lograr esta disminución, se
encuentra la distribución gratuita de un millón de dosis de la
vacuna antirrábica que asegura la inmunización a más del 90% de los
perros con dueño.
También se garantiza la observación clínica de más del 95% de los
animales mordedores, y para estos fines se desarrolla un programa de
reparación y construcción de jaulas.
Este año se adquirió un nuevo equipamiento para los laboratorios,
lo que posibilitará que todas las provincias, y el municipio
especial Isla de la Juventud, dispongan de la tecnología más
avanzada para garantizar el diagnóstico y vigilancia de la rabia.
El país cuenta con las existencias necesarias de vacuna e
inmunoglobulina (suero) para el tratamiento profiláctico de las
personas que lo requieran luego de ser mordidas por animales.
Las manifestaciones de la rabia en los animales comienzan
generalmente con un cambio de conducta. Al principio se aíslan, se
muestran intranquilos, dejan de comer, y con posterioridad presentan
una excitabilidad que los hace sobresaltarse al menor estímulo.
Estos síntomas se van acentuando, inician la agresión a objetos, a
otros animales y a quienes los rodean, hasta que se produce su
muerte.
Es esencial recordar que ante la mordida de cualquier tipo de
animal es preciso acudir de inmediato al médico para establecer el
tratamiento profiláctico contra la rabia y evitar así un desenlace
fatal por esta causa.